Tecnologías para la diversidad en contextos escolares

*Dirección General de Enseñanzas Escolares. Servicio de Atención a la Diversidad.
Consejería de Educación y Cultura. Región de Murcia.
fjavier.soto2@carm.es

Texto presentado en las II Jornadas Interncionales sobre políticas educativas sobre la Sociedad del Conocimiento. Granada


(…)
Toledo (2006) enumera algunas de las razones que justifican la introducción de la
tecnología de ayuda en las aulas ordinarias y de apoyo:
Los nuevos avances tecnológicos proporcionan nuevas opciones a los alumnos con
Necesidades Educativas Especiales para participar y realizar tareas de enseñanza y aprendizaje.

Permite que los alumnos alcancen sus potencialidades. Los alumnos con necesidades
especiales no sólo tienen discapacidades, es necesario potenciar sus habilidades y aprovecharse
de ellas.

Ayudan a muchos alumnos a acceder a la información, interactuar con otros y participar en
actividades desarrolladas en la Red, a las que no podrían acceder sin el uso de esta tecnología

Las alternativas digitales del e-learning presenta oportunidades al alumno con Necesidades
Educativas Especiales para explorar y beneficiarse de estos recursos a través del uso de la
tecnología asistida.

El uso de la tecnología les motiva, aumenta su autoestima, hace que no se sientan diferentes
a los demás compañeros.

Los ordenadores ofrecen retroalimentación al alumno sobre sus errores, pero no les hacen
comentarios negativos ni críticas que les puedan desmotivar. Ahora bien, para Beltrán (2004), la tecnología aplicada a las personas con discapacidad sólo
es efectiva cuando:

Parte de evaluaciones que determinan los programas que necesitan.

Resulta adecuada a su potencial: necesidades, fuerzas y debilidades.

La dificultad de la tarea se ajusta a sus capacidades y experiencias.

Tiene en cuenta su experiencia lingüística.

Suministra feedback inmediato sobre el progreso del alumno.
Estamos de acuerdo con Sánchez Montoya (200619), cuando señala que es recomendable huir
de las “tecnologías exclusivas”, es decir, aquellas pensadas y creadas específicamente para
alumnos con necesidades educativas especiales. Si realmente avanzamos hacia una escuela
inclusiva, también las tecnologías que se utilizan e integran en las aulas deben serlo. En este
sentido, ya hemos hecho referencia anteriormente a que éstas deben cumplir con las directrices
y estándares del diseño para todos.

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos señalar que prácticamente existe un programa o
recurso informático para apoyar todas y cada una de las áreas curriculares. En este sentido, las
administraciones educativas están desarrollando interesantes “repositorios” de contenidos
digitales que permiten a los docentes acceder rápidamente a dichos recursos.

La oferta es muy amplia, y podemos encontrar desde programas comerciales a programas de
distribución libre; en distintos soportes (web, físicos,…); para todas las áreas y etapas
educativas; y con diversas y distintas funciones (motivación, desarrollo de contenidos, refuerzo
y recuperación, ampliación, juego, etc.). Tanto es así, que la tarea de evaluador de recursos
multimedia es un nuevo rol que debe asumir el profesorado y que no está exenta de dificultades.
Por varios motivos, por un lado porque cada vez son más numerosas las aplicaciones
multimedia que se están desarrollando con una finalidad didáctica (Martínez y otros, 2002); y
por otro, por la falta de formación o por la carencia de instrumentos adecuados (Sobrino,
2000)…

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Tecnologías para la diversidad en contextos escolares


Francisco Javier Soto Pérez

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