Profesoras y profesores en el ojo del huracán

TEXTO PUBLICADO EN: Foro de Educación, n.os 7 y 8, mayo de 2006, pp. 81-102

La institución escolar es el espacio donde las nuevas generaciones toman
contacto de manera intencional con el legado cultural que cada sociedad fue construyendo.
Este proceso de socialización debe realizarse de modo que estimule el desarrollo cognitivo,
social, afectivo y moral del alumnado. Pero en esta dinámica el profesorado es un elemento
decisivo. Ser docente tiene que ver con el ejercicio de tres formas de liderazgo o «autoritas»:
cultural, moral y pedagógico. El sistema educativo no es la panacea para acabar con todas las
modalidades de opresión y de marginación de una sociedad, pero esos ideales son imposibles
sin una buena red de centros de enseñanza y sin un profesorado bien formado y motivado.


(…) En las últimas décadas aprendimos a ver cómo el mundo de la educación,
contemplado de una manera más global, se ve afectado por decisiones políticas,
económicas, culturales, religiosas e, incluso, militares. Este tipo de análisis,
sin embargo, no es habitual traerlo a colación a la hora de referirnos y analizar
el trabajo cotidiano del profesorado. Por no decir que una parte del colectivo
docente sólo ve las dimensiones de la política y la economía en el salario que
percibe, en el número de horas a trabajar, o en las posibilidades de elegir centro
y materias de enseñanza. Asimismo, tampoco podemos ignorar que en los
últimos años una parte muy importante de este colectivo estuvo explicando
todo lo que acontece en los centros y aulas como resultado exclusivamente de
las distintas Leyes de Reforma del Sistema Educativo. (…)


Por Jurjo Torres Santomé

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