Pon un sol en tu escuela. Solarizate

*Fotografía: Alumnos del instituto Victoria Kent de Fuenlabrada, ante uno de los artilugios alimentados con energía solar. (GREENPEACE-ARMESTRE)


Hace sol, mucho sol, y dentro de poco los centros públicos de enseñanza cerrarán sus puertas y cesará toda actividad en ellos. Toda no; los paneles solares fotovoltaicos colocados en cerca de medio centenar de colegios e institutos de España gracias al programa Solarízate seguirán produciendo electricidad, volcándola a la red y evitando emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Así ocurre en el instituto de secundaria Zahidín Vergele de Granada, que pertenece a la Red de Escuelas Solares de Greenpeace. El responsable actual de este proyecto en el centro, Miguel Ángel Rodríguez, ha sido además promotor de la implantación de Solarízate en otras provincias y regiones. “Pensamos que los paneles se deben utilizar principalmente como un soporte educativo que en nuestro caso se plasma en unas jornadas solares que organizamos todos los años y en la adquisición de diversos aparatos que se cargan con energía solar y que sirven para hacer demostraciones prácticas en clase de Tecnología o para explicar en la de Ciencia cómo incide el sol en nuestras vidas”.

En el mismo instituto, la voluntad emprendedora de Rodríguez y de otros compañeros ha ampliado el aprovechamiento energético del sol con dos módulos de captadores solares térmicos que suministran agua caliente sanitaria a la casa del conserje, la cafetería, el gimnasio y el laboratorio de química. “Y estamos pensando en duplicar la instalación fotovoltaica y hasta instalar pequeños aerogeneradores para demostrar el valor de las energías renovables”, concluye Rodríguez.

El instituto Zahidín Vergele cuenta con 1.800 alumnos y 130 profesores. Mucho más pequeño, el colegio público Fornells, situado en esta localidad de la isla de Menorca, es otro de los centros adscritos al programa. Gracias a la propuesta de una madre empezó la aventura solar, “que se une a otras de corte ambiental que se llevan a cabo en el colegio, como el reciclaje o la plantación y cuidado de un jardín”, confirma su director, Diego Riera. También incide en el rendimiento pedagógico que se le saca a los paneles y “en las posibilidades que da a la hora de realizar cálculos matemáticos para saber cuánto CO2 se deja de emitir a la atmósfera o cuánto consumo de gasóleo reducimos y en la elaboración de programas informáticos para calcular la producción de electricidad”.

En estos momentos, técnicos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, llevan a cabo tareas de inspección para que pueda doblarse el número de colegios e institutos adscritos al programa. Son 50 centros de primaria y secundaria, esencialmente, los que han sido seleccionados dentro del segundo convenio firmado entre el IDAE y la asociación ecologista Greenpeace, que conlleva la instalación de paneles y la dotación de diverso material didáctico y de divulgación en torno al funcionamiento y ventajas de las energías renovables, en particular de la fotovoltaica.

“¡Pasamos de los 1.000 kilovatios hora!”. Éste es el mensaje, notorio y principal, que aparece en la página de inicio de la web del colegio público Cisneros de Santander. Un poco más abajo continúa el relato de las beneficiosas consecuencias ambientales de esta producción, algo que no viene nada mal para mejorar el maltrecho aire de las ciudades y el cumplimiento de los compromisos del Protocolo de Kioto. Para José Antonio Sánchez Raba, director del colegio, “una vez que los alumnos conocen y participan de esta iniciativa, queda el reto de implicar a las familias, tanto a través de la página web como del correo electrónico, que lo reciben 150 padres y madres”.

El IDAE aporta los paneles fotovoltaicos, que instalan y mantienen con la única contrapartida de cobrar la electricidad generada y volcada a la red. La primera fase de este convenio alcanzó 33 centros completamente conectados y una producción acumulada de 30.099 kilovatios hora de electricidad que evitan la emisión de 29,2 toneladas de CO2

. José Luis García, responsable del área de Energía de Greenpeace, valora este programa que “ha contribuido al desarrollo de la energía solar al entrar en la educación, fundamental para la divulgación”.

La nueva dotación de paneles y recursos educativos pretende dar continuidad al programa, incrementando su alcance hacia otro tipo de instalaciones de utilidad pública. Un centro de cultura y otro de adultos figuran en la lista de 50 preseleccionados, entre los que la Comunidad de Madrid cuenta con una aplastante mayoría (33), muy por encima de regiones como Extremadura (cuatro), La Rioja y Andalucía (ambas con tres) y Valencia y Cataluña (con dos cada una).

Instituto Victoria Kent de Fuenlabrada (Madrid)

La aplicación didáctica de los paneles solares es tan amplia como la imaginación de profesores y alumnos. En el instituto Victoria Kent de Fuenlabrada (Madrid), también han sabido sacar el máximo provecho a los módulos fotovoltaicos. “En nuestro caso es interesante el seguimiento que se hace por parte de los profesores de Física”, afirma su director, Luis Miguel Pérez Gallego. “Relacionan la producción y el rendimiento de los paneles con la meteorología (insolación, viento, lluvia, nubes)”.

En este instituto se celebró una fiesta, en la que los chicos “no paraban de asombrarse de cómo se podía asar chistorra en una cocina solar o cómo reducir el ritmo de pedaladas en unas bicicletas cargadas con energía solar”, relata Pérez Gallego, que no quiere dejar sin citar a Ana Camarero, la profesora del departamento de Física y Química, “la verdadera impulsora del proyecto”.

La chistorra y los paneles tienen detrás unos datos: el presupuesto aprobado para esta segunda etapa del programa Solarízate es de 1.280.000 euros, aportados por el IDAE, principalmente para sufragar los costes de las instalaciones (1,16 millones). La inversión media por colegio es de 23.200 euros y el IDAE es el propietario y el responsable de su mantenimiento, aunque tras el primer año, el organismo del que depende el centro (ayuntamiento o comunidad autónoma) tiene la opción de comprar la instalación.

El programa cuenta con un portal en Internet (www.solarizate.org), en el que se pueden consultar todas las características que lo definen. En cuanto a los requisitos mínimos que se exigen en una primera preselección, destacan los relacionados con la viabilidad técnica (disponibilidad de espacios adecuados, orientación, características de la conexión, seguridad de la instalación…).

Cataluña (www.xesca.net), Galicia y Pamplona cuentan con redes propias de escuelas solares que amplían tanto la potencia fotovoltaica como los metros cuadrados de captadores térmicos instalados en toda España.

Fuente: El País. Educación


Unos 50 centros aprovechan para prácticas de estudio los paneles solares que tienen instalados

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