Educación para la ciudadanía. CD-ROM multimedia

El material ha sido creado para apoyar al profesorado en de escuela primaria y a la comunidad de enseñanza en general en su trabajo de educación a la ciudadanía a las niñas y niños.
Se han creado seis apartados: Glosario, bibliografía, Textos de Referencia, Metodologías, Aprendiendo actividades y Videos.

El “glosario” define 180 términos relativos a la educación para la ciudadanía e ilustra los términos con ejemplos, fotografías o video clips. Estas definiciones proceden de varios diccionarios y enciclopedias.

La “bibliografía” contiene 152 libros y artículos seleccionados.

En “Textos de referencia” se presenta la selección de 41 declaraciones, recomendaciones y convenciones adoptadas por la comunidad internacional.

“Metodologías” provee seis guías metodológicas para apoyar al profesorado en el acercamiento a la educación para la ciudadanía.

En “Aprendiendo actividades” puedes encontrar 78 propuestas de actividades adaptadas para trabajar en grupos de diferentes edades y sobre diferentes temas relativos a la educación para la ciudadanía.

Una sección de 42 a diferentes videos relativos a este tema.

Idiomas disponibles: Español, Francés Inglés

Solicitar a: ED/PEQ/VAL or ED/SDI; free of charge; UNESCO-Library/Catalogue number: 123679

Nace la Escuela de Convivencia de Madrid

La Escuela de Convivencia pretende ser un espacio de formación, educación y encuentro que promueva la comprensión social y entre las distintas culturas que coexisten en la capital.

El desarrollo de las acciones formativas de la Escuela de Convivencia se realizará en el marco de tres niveles de intervención: nivel de aproximación al fenómeno inmigratorio y a la interculturalidad, nivel específico dirigido a profesionales que desarrollan su labor en ámbitos concretos como la educación, la sanidad, el trabajo social, la prensa, etcétera, que incluirá cursos y experiencias adaptadas a las necesidades demandadas, y el tercer nivel promoverá todo tipo de actividades, conferencias, exposiciones y campañas destinadas al conocimiento de las diferentes culturas.

Las actividades formativas se complementarán con una aula virtual que proporcionará formación on-line en materia de convivencia e interculturalidad , promoviendo diferentes foros y grupos de debate para la coordinación de experiencias.

Situada en la plaza de los Reyes Magos, número 12, e incluida en el Plan Madrid de Convivencia Social e Intercultural, que promueve el Gobierno de la ciudad, la Escuela de Convivencia tiene como objetivo formar y apoyar a personas, profesionales y entidades sociales en materias relacionadas con la inmigración, la convivencia y la diversidad cultural, facilitando además un espacio adecuado para la educación y el encuentro entre los madrileños de distintos orígenes.

A facilitar vínculos, a establecer pautas de comportamiento y relación responde la inauguración de la Escuela de Convivencia cuyo objetivo es poner a disposición de toda la sociedad los conocimientos de las diferentes culturas que conviven en la ciudad, aportar mecanismos suficientes para solventar los problemas de comunicación que pudieran plantearse entre colectivos de procedencia distinta y evitar la desconfianza, el recelo o la suspicacia que podrían alterar o impedir las buenas relaciones entre unos y otros.

Clases, asesoramiento y apoyo

Los alumnos y alumnaas a los que se abre la Escuela de Convivencia son, fundamentalmente, periodistas, sanitarios, trabajadores sociales y todos aquellos profesionales que ejercen su tarea en contacto directo con el público. Trasmitirles las habilidades sociales más apropiadas para que puedan ser más eficaces en su trabajo y dar el trato más adecuado a cada persona y a cada circunstancia es el cometido que se plantea la escuela.

La formación que se les ofrecerá, a cada uno en función de las necesidades propias de su sector, se hará mediante cursos presenciales en las dependencias de la escuela, o bien enviando a alguno de los ocho profesionales que componen el equipo técnico a los lugares de trabajo de los destinatarios.

Otra posibilidad es la de la formación on-line, pues la Escuela es un espacio dinámico y activo, en el que cabe cualquier método que contribuya a conseguir sus objetivos de educación y debate, de intercambio de experiencias e, incluso, de recepción de demandas y actuaciones de determinados grupos para su análisis y su difusión.

Una de las primeras actividades que se desarrollará la Escuela de Convivencia será la formación de los más de 700 vocales de las Mesas de Diálogo y Convivencia, a los cuales se brindará formación en habilidades para dirimir conflictos, para realizar propuestas, para conocer y analizar la situación de su distrito, etcétera.

Además de esta labor de formación, la Escuela ofrecerá apoyo y asesoramiento a entidades sociales, empresas y colectivos profesionales de Madrid, porque “se trata, en definitiva, de que todos tengan el máximo de facilidades para relacionarse libremente con sus vecinos y que la existencia de distintos significados culturales no sea una traba para ello”.

La ironía de la educación ciudadana

Acabo de dar un curso a profesores de enseñanza primaria sobre esa nueva materia denominada educación para la ciudadanía. En el desbarajuste de gritos y concentraciones que han acompañado a la discusión de la nueva ley de educación, a nadie se le ha ocurrido decir a los responsables de su enseñanza en qué iba a consistir aquello. Las peleas políticas y las manifestaciones callejeras, como cualquiera pudo sospechar desde el principio, no versaban en realidad sobre cómo se educaba a los chicos, sino sobre cómo se repartía el dinero y el poder. Dejar estas concupiscencias a un lado nos permitirá por ello entrar en el fondo de la cuestión un poco más despejados.

Contra lo que se viene afirmando, la educación para la ciudadanía no es un invento circunstancial de un partido que tiene el oculto designio de indoctrinar a nuestros hijos, sino una materia que se ha impuesto en casi todos los países europeos. El proceso en Inglaterra ha sido un modelo: acuerdo entre partidos, comité de especialistas presidido por Bernard Crick y un informe soberbio que fue presentado al speaker de los Comunes en septiembre de 1998. Empieza así: “Advertimos unánimemente a la Secretaría de Estado de que la enseñanza de la ciudadanía y la democracia, construida en un sentido amplio que definiremos, es algo tan importante para las escuelas y la vida de la nación que tiene que haber una exigencia legislativa a los colegios para que aseguren que forma parte de la capacitación de todos los alumnos”. Al mismo tiempo, la Unión Europea desarrolló el proyecto Educación para la ciudadanía democrática, que acabó por expresarse en el llamado Informe Euridice. En él se dice: “En los últimos años, el fomento de la cohesión social y de una mayor participación activa de los ciudadanos en la vida política y social se ha convertido en un tema clave en todos los países europeos. Se ve a la educación para la ciudadanía como un medio de hacer frente a los desafíos del siglo XXI”. Sólo la ignorancia o la mala fe, por tanto, pueden sustentar las insidias que destila nuestra castiza derecha educativa. Pero lo más dañino de esa actitud es que crea una atmósfera polucionada en la que se hace difícil introducir críticas serias y preocupaciones genuinas.

El proceso que hemos seguido en España para incorporar la materia al currículo educativo ha sido justamente el contrario del inglés: desacuerdo vociferante entre partidos, arbitrismo e improvisación por parte de colegas aislados y ausencia casi absoluta de documentación. Para tratar de paliar un poco la falta de probidad de los unos y la falta de fundamento de los otros convendrá ponerse a hablar de la cuestión. Hay ya alguna gente trabajando entre nosotros. Quisiera unir mi voz a ellos para transmitir una perplejidad que me ha suscitado mi experiencia.

De acuerdo con algunos de los más autorizados especialistas, la educación para la ciudadanía sólo será útil si cumple estas dos condiciones: en primer lugar, no ha de transformarse en una asignatura más con meros contenidos informativos que los chicos tengan que aprender pasivamente para ser evaluados en ella, pues ello sólo incrementaría el currículo sin alterar necesariamente sus hábitos y actitudes. En segundo lugar, debe concentrarse adecuadamente en un cuerpo de conceptos y valores que, por así decirlo, sean el cimiento en el que se sustenta. La noción de ciudadanía es una constelación muy compleja de valores, derechos, virtudes, instituciones y procedimientos que descansan en unos pilares básicos. Estos principios son los que hay que vivir cotidianamente en el colegio para que el proceso educativo logre hacer mejores ciudadanos. Ello quiere decir que hemos de crear en los chicos hábitos y actitudes que hagan vivos, por así decirlo, esos valores que sirven de fundamento a la ciudadanía. Sólo después aparecerá como algo natural el buen ciudadano. Cómo se crean esos hábitos y cuáles sean esos valores subyacentes a la condición de ciudadano son incógnitas no menores sobre las que mucho me temo que no nos hemos parado a pensar. Hemos hecho lo de siempre: se las hemos endosado a maestros y profesores. Un lastre más que hemos soltado sobre ellos siguiendo la práctica al uso de eludir nuestras responsabilidades.

En efecto, a profesores y a centros de educación les estamos pidiendo ya con una insistencia que hace presagiar lo peor que se ocupen de nuestros hijos antes, extendiendo la etapa infantil hasta los límites mismos de la lactancia, y que se ocupen de ellos siempre, también en los periodos vacacionales, en los que necesitamos que se mantengan abiertos los centros para depositar, aparcar o almacenar allí a los niños del barrio. Lo de que vengan a comer a casa es, por supuesto, inimaginable. Al paso que vamos, la familia esa de que tanto habla de oídas nuestro clero reaccionario va a convivir con sus hijos los festivos y veinte días de vacaciones. El resto será el mero dormir bajo el mismo techo. Durante la vigilia les atenderá el maestro, al que ahora, además, encargamos la tarea nueva de la educación ciudadana. ¿Cómo se las compondrá para ello? Pues difícilmente. Las condiciones en que desarrolla heroicamente su labor no invitan precisamente al optimismo. De ahí mi preocupación.

Al contrario que aquellos que se han figurado que los niños serán buenos ciudadanos si se saben la Constitución, las listas de derechos humanos y el procedimiento electoral, yo organicé mi curso sobre la base de eso que he llamado pilares previos. Estoy convencido de que tienen razón quienes dicen que los ciudadanos mejores son aquellos que han desarrollado el hábito de actuar de acuerdo con virtudes básicas. Consecuente con ello, convoqué a algunos colegas especialmente dotados para explicar en qué consisten, entre otras, las siguientes cosas: actuar en libertad, respetar las reglas, razonar y negociar, ser responsable, reconocer la autoridad, practicar la tolerancia y valorar el medio ambiente.

Entiendo que el buen ciudadano es aquel que sabe hacer uso de su libertad, se conduce de acuerdo con las reglas vigentes, ha excluido la solución violenta de los conflictos, es capaz de argumentar y pactar los desacuerdos, asume las consecuencias de sus acciones, valora y acepta la autoridad aunque esté siempre vigilante de sus decisiones, puede ponerse en el lugar de quien no tiene sus mismas convicciones y cuida el medio tanto como se preocupa por la relación con los demás. Esas cosas -repito- son condición necesaria para pensar siquiera en ser un buen ciudadano.

Cuál no sería mi sorpresa cuando los profesores de primaria me dijeron que muchas de esas cosas las ensayaban todos los días con los niños, pero que había una mala noticia: servía para muy poco. ¿Por qué? La respuesta puede intuirse: les enseñan a respetar las reglas la misma mañana que su padre o su madre se han saltado algunas de ellas debido a las prisas y van a llevarlos al centro hablando por el móvil mientras conducen. Tratan de inculcarles el respeto por la autoridad al mismo tiempo que los profesores son desautorizados con el más mínimo pretexto, sin ser infrecuente que los mismos padres los increpen y denigren públicamente. Les exigen perentoriamente que renuncien a la violencia mientras respiran una agresividad latente en medios de comunicación y experiencias cotidianas. Les hacen practicar la argumentación y la negociación de desacuerdos para que aparezca en los telediarios de máxima audiencia una tropa de diputados vocingleros descalificándose entre sí e impidiendo hablar a los demás mientras surge como una suerte de héroe la figura deplorable de Martínez Pujalte. Les enseñan algunas buenas maneras y reglas de mínimo decoro para que su espejo vivo sean los futbolistas, unos sujetos semianalfabetos que, dejando a un lado su probada habilidad con el balón, tienen el hábito de escupir compulsivamente y tocarse en público los genitales. Pretenden inculcarles tolerancia mientras en su casa misma se ultraja al extranjero o al inmigrante. Les transmiten la idea de respeto y dignidad de la persona mientras abundan los espacios de televisión en que la gente se degrada a sí misma y degrada a los demás. Les recuerdan la igualdad de género mientras su madre friega y su padre mira la televisión. Y les advierten de que cuiden el medio y usen las papeleras, para que a la salida venga siempre alguien a por ellos con un bocadillo cuyo envoltorio irá directamente al suelo.

Todo esto me contaban los profesores como parte de sus experiencias cotidianas. Y su desconsolada conclusión era que la nueva materia de educación ciudadana debería en efecto ser obligatoria y evaluable, pero sobre todo para las familias, los personajes públicos, los medios de comunicación, el Congreso de los Diputados y el plató de televisión. La ironía es que la escuela se puede contemplar así como un oasis educativo en un desierto de falta de educación, un posible refugio de ilustración en medio de una ventolera de incultura, una isla hipotética donde se podrían desarrollar buenas prácticas ciudadanas en un mar de apatía política, falta de respeto a la autoridad y crispación cotidiana. Y son precisamente los maestros y profesores los encargados de defender todos los días ese pequeño bastión de ilustración y civismo en el que depositamos cada vez más responsabilidades. A ver si un día de estos a alguno se le ocurre convocar una manifestación en favor de ellos. Verán en ella pocos sindicalistas, menos políticos y ningún obispo, pero será una verdadera manifestación por la mejora de la educación. Esa que encargamos a los demás y estropeamos después nosotros.

Fuente: El País

Aprender en la Sociedad de la Información

Resumen de la conferencia pronunciada en Madrid, el 31 de mayo de 2000, dentro del Seminario de Primavera que anualmente organiza la Fundación Santillana.

Nota: El equipo de coordinación de “Educación en Valores” consideramos que su análisis es todavía plenamente vigente y merece la pena recordar el esquema.

Recursos educativos sobre Educación para la Ciudadanía “Somos protagonistas de nuestro mundo”

ALBOAN trabaja desde hace más de 6
años en la formación, experimentación y elaboración
de materiales educativos en torno a la educación ciudadana.
Fruto de este trabajo compartido es el conjunto
de recursos educativos que han elaborado. Estos
materiales se inscriben dentro del proyecto Munduko
hiritarrok, somos protagonistas de nuestro mundo,
una iniciativa que ALBOAN desarrolla en colaboración
con diversas instituciones y organizaciones y que
tiene como objetivos ofrecer a la comunidad educativa
recursos y materiales didácticos en el ámbito de la
educación para la ciudadanía, impulsar la reflexión
sobre este tema y favorecer el intercambio de experiencias
para la generación de aprendizajes.

Kit de materiales
educativos para trabajar
la ciudadanía.

 

De la ciudadanía
local a la global y
de la ciudadanía
global a la local.
El camino andado.

Esta publicación
recoge la investigación
sobre educación para
la ciudadanía llevada a
cabo por ALBOAN en
colaboración con la Universidad de Deusto: partiendo
del análisis de las diferentes definiciones existentes
sobre el tema de la ciudadanía y de la educación
ciudadana, analiza su realidad actual (en lo que
respecta a principios educativos, objetivos, contenidos
y metodologías), presenta 12 experiencias concretas de
educación ciudadana en diferentes espacios
educativos, (tanto en educación formal como no formal)
y con colectivos de diferentes edades (infancia, jóvenes
y personas adultas) y termina proponiendo algunas
pistas para el camino que queda por recorrer en este
campo.

La publicación va acompañada por un CD en el que se
incluyen recursos y documentos adicionales.

1. Una publicación sobre la investigación realizada en torno a “Educación para la Ciudadanía” en la que podemos encontrar

* Un acercamiento al concepto de ciudadanía y educación para la ciudadanía.

* Un análisis de las propuestas de educación para la ciudadanía que hoy en día se están realizando en el País Vasco y Navarra.

* Una serie de recomendaciones para las personas interesadas en trabajar en educación para la ciudadanía.

2. Una Tarjeta-CD (incluida en la publicación) en el que se ofrecen artículos de interés, la investigación completa y páginas Web de referencia en materia de educación para la ciudadanía.

3. Un CD-DVD en el que se recopilan diversos materiales educativos para educar en la ciudadanía tanto en ámbito formal como el no formal (entre ellos 4 vídeos con sus guías de trabajo). El CD-DVD ofrece además un servicio de búsqueda de actividades en función de temáticas, ciclos educativo y/o edades.

 

Kit de materiales
educativos para trabajar
la ciudadanía.

Este kit de materiales
contiene un cd-dvd en el
que están recogidas:

• 7 unidades didácticas
para diferentes materias
de la etapa de
secundaria y
bachillerato.

• La propuesta
multidisciplinar
“Munduko hiritarrok,
somos protagonistas de
nuestro mundo”, que aborda tres temas
fundamentales en la educación para
la ciudadanía: los derechos y deberes, la
participación social y el manejo de conflictos.

• 6 exposiciones, cada una con su guía didáctica
correspondiente.

• 4 vídeos, cada uno con su guía didáctica
correspondiente.

El kit incluye también tres juegos y tres series de
posters que ofrecen actividades complementarias para
abordar la educación para la ciudadanía.

Más información y ficha de pedido…

Educar para una cultura de paz

Viçen Fisas es Titular de la Cátedra UNESCO per la Pau i Drets Humans de la UAB

En uno de los periódicos informes que la UNESCO realiza y que sirven de reflexión sobre las dinámicas culturales que se producen en el mundo, más allá de las estadísticas, Jacques Delors apuntaba que la educación tiene la misión de capacitar a cada uno de nosotros sin excepciones en desarrollar todos sus talentos al máximo y a realizar su potencial creativo, incluyendo la responsabilidad de sus propias vidas y el cumplimiento de los objetivos personales” (Delors, 1996). En el informe mencionado, Delors señala que la educación ha de organizarse alrededor de cuatro aprendizajes, que serán los pilares del conocimiento a lo largo de la vida de cada individuo, y que perfectamente podrían considerarse también los cuatro ejes de la educación para la paz:

1) aprender a conocer, esto es, adquirir los instrumentos de la comprensión

2) aprender a hacer, para poder actuar sobre el entorno

3) aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas

4) aprender a ser, progresión esencial que participa de los tres aprendizajes anteriores

Artículo completo - 193.5 KB

Artículo completo
14 páginas

La coeducación en la Educación Secundaria Obligatoria

Teniendo en cuenta que en los Aspectos
Generales de la E.S.O., tratados en el Decreto, se
define el currículum como: “Conjunto de propuestas
de acción y de hipótesis de trabajo contrastables
en la práctica educativa”, nos proponemos
ofertar al profesorado los mecanismos de
actuación tendentes a la realización de determinado
tipo de actividades encaminadas a la corrección
de actitudes de discriminación sexistas que
pudieran darse en la aulas.

Para cada una de estas propuestas nos basaremos
en el tratamiento que realiza el Decreto
analizando, en cada una de las áreas, los objetivos,
contenidos, metodología y evaluación reflejados
en el mismo.

En los objetivos, se destacarán aquellos que
inciden, explícita o implícitamente, en el trata-
miento coeducativo dentro del proceso de enseñanza-
aprendizaje, para lo que se realizará una
breve orientación sobre ellos.

Asimismo, propondremos la inclusión de
ciertos contenidos conceptuales que, debido a la
tradicional separación de los saberes llamados
“femeninos”, no aparecen generalmente en los
libros de texto.

Por otra parte, se hará notar, en algunos casos,
la necesidad de insistir, en el tratamiento de procedimientos, en una acción positiva concreta para chicas
o para chicos, al objeto de compensar las experiencias
previas de socialización , que pueden hacer
que los puntos de partida estén descompensados.

Propuestas de trabajo en las siguientes áreas:

-  Matemáticas

-  Lengua Castellana y Literatura

-  Ciencias Naturales

-  Tecnología

-  Ciencias sociales, geografía e historia

-  La vida moral y la reflexión ética

-  Educación plástica y visual

-  Lenguas extranjeras

-  Educación física

Fuente: Averroes

La educación para la ciudadanía en el contexto escolar europeo

ÍNDICE

Prólogo

Índice

Introducción general

Capítulo 1: Ciudadanía y política educativa
1.1. Concepto de “ciudadanía responsable”
1.2. Principales orientaciones de la política educativa

Capítulo 2: Educación para la ciudadanía y currículo
2.1. Enfoques de la educación para la ciudadanía
2.2. Objetivos y contenido de la educación para la ciudadanía
2.3. Competencias que los alumnos deben adquirir

Capítulo 3: Cultura escolar y participación en la vida de la
comunidad

3.1. La vida diaria en los centros
3.2. Iniciativas de participación en los centros
3.3. Participación de los centros en la sociedad

Capítulo 4: Evaluación de la educación para la ciudadanía
4.1. Evaluación de los alumnos
4.2. Evaluación de los centros

Capítulo 5: Competencias del profesorado y apoyo
5.1. Formación del profesorado
5.2. Apoyo

Capítulo 6: Dimensión europea de la educación para la
ciudadanía

6.1. Currículo
6.2. Formación del profesorado
6.3. Apoyo al profesorado y materiales didácticos
6.4. Actividades en el contexto escolar más amplio

Conclusiones

Glosario

Anexos

Lista de gráficos

Referencias

Agradecimientos

Informe completo - 1.5 MB

Informe completo
94 páginas