Los únicos privilegiados…no son los niños

Por: Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:11/08/2005)

Las premisas educativas que debieran tener todos los niños y niñas, de igual forma, con el mismo nivel pedagógico, sin discriminaciones, sin falta de vacantes, comprendiendo la realidad de empobrecimiento de un porcentaje elevado de la población infantil, podemos tomar como referencia eso que se llama Ley Federal de Educación, la ley 24.195, la cual fue sancionada el 14 de abril de 1993 y promulgada el 29 del mismo mes y año.

En el artículo 2º de dicha ley se sostiene que: El Estado nacional tiene la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento de la política educativa, tendiente a conformar una sociedad argentina justa y autónoma, a la vez que integrada a la región, al continente y al mundo.

El papel del Estado nacional debiera haber sido; en estos doce años de vida de esta ley sancionada y promulgada en abril de 1993; la conformación de una sociedad argentina justa y autónoma fuera hoy una realización, sin embargo, como sostienen los informes oficiales, hay un porcentaje elevado de niños de nuestro interior del país, que son también habitantes de la República Argentina que no pueden acceder al preescolar porque no hay servicios educativos prestados por los diversos estados.

El denominado Nivel Inicial supone según el artículo 10 de dicha ley que: La estructura del sistema educativo, que será implementada en gradual y progresiva, estará integrada por: Educación inicial, constituida por el jardín de infantes para niños/as de 3 a 5 edad; siendo obligatorio el ultimo año. Las provincias y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, establecerán, cuando sea necesario, servicios de jardín maternal para niños/as menores de 3 años y prestarán apoyo a las instituciones de la comunidad para que estas los brinden y ayuda a las familias que los requieran.

Este lugar de la Ley ha posibilitado un amplio abanico de instituciones privadas, fundaciones de grandes empresas que ’acuden’ a cubrir espacios de educación, donde no hay. También debemos decir que la educación privada es un negocio, donde existen las subvenciones y donde puede haber hasta un cierto nivel de becados, pero dentro de los marcos de una asistencia educacional que el Estado ha dejado en manos privadas.

Consultando diversidad de información por internet, diarios y otros, encontramos instituciones que se dedican a asistir en el nivel inicial, distintas organizaciones tanto civiles, como del mismo gobierno que no están en las áreas educativas y ahí podemos marcar algunos aspectos: esta diversidad descubre a algunas conocidas como Caritas Argentina, Asociación Comunitaria por los Derechos del Niño y la Familia , ubicada en la avenida Riestra 6033, de la Capital Federal; la Federación de Comedores Infantiles, de la provincia de Jujuy, que tiene Comedores Infantiles, jardines maternales y guarderías en la ciudad de San Salvador de Jujuy y en el interior de la provincia, además brinda una asistencia alimentaria diaria a mas de 3.000 beneficiario, junto con otras actividades preventivas como: apoyo escolar, actividades recreativas, deportivas, charlas, cursos, etc; también se encuentra en esta página de Redes y Federaciones solidarias la Oclade, que es la Organización Claretiana para el Desarrollo, citada también por Capítulo Infancia en un informe del 9 de agosto, dicha fundación de la Prelatura de Huamahuaca, provincia de Jujuy, cuyo presidente es el padre Alonso Sánchez, persigue el fin de promoción y desarrollo de las comunidades aborígenes. Busca, según su base de principios, el desarrollo infantil a través del Programa Yachay ’cofinanciado con el Gobierno nacional, los ministerios de Educación de las provincias de Jujuy y Salta, la Fundación Bernard van Leer (de Holanda) y otros organismos privados y públicos, en los que a través de más de 80 comedores infantiles, 60 salitas y 150 mamás cuidadoras, junto con todo el Equipo del Programa que trabaja en este área familiar e infantil’.

Hay otras formas alternativas de educación inicial que se brindan a los niños y niñas en distintos lugares de nuestro amplio territorio, muchas de ellas están en manos de organizaciones apoyadas por fundaciones de grandes empresas. Donde estos programas asisten en distintos lugares a los niños. Tenemos como ejemplo los que acuden a las comunidades aborígenes de las distintas regiones de nuestro país, donde puede haber asistencia estatal en colaboración con otros organismos, pero lo que hay que decir es que no hay una implementación de las políticas de Estado en materia educativa.

Por otro lado el Artículo 8° de dicha ley Federal de Educación dice que: El sistema educativo asegurará a todos los habitantes del país el ejercicio efectivo de su derecho a aprender, mediante la igualdad de oportunidades y posibilidades, sin discriminación alguna.

Cómo se debe interpretar que las comunidades aborígenes que viven en la zona de la Puna y Quebrada de los provincias norteñas de Salta y Jujuy, y en otros muchos lugares más, donde llegan o no estas organizaciones y no llega el Estado; que sí está presente por medio de grandes espacios de publicidad fomentando el turismo; los niños y niñas de las comunidades aborígenes, donde hay un número de población importante de los mismos, con distintas lenguas, dialectos y costumbres, deban acceder al nivel inicial por iniciativas no Estatales, sino de organizaciones no gubernamentales, o no acceder a ningún tipo de educación.

Seguramente algunos contestarán con lo que afirma el artículo 4º que dice que: Las acciones educativas son responsabilidad de la familia, como agente natural y primario de la educación, del Estado nacional como responsable principal, de las provincias, los municipios, la Iglesia Católica, las demás confesiones religiosas oficialmente reconocidas y las organizaciones sociales.

O sea, y a pesar que el Estado nacional es responsable principal, donde no llegue pueden llegar los otros. Es bueno afirmar lo siguiente, esta ley sancionada en abril de 1993, durante el primer mandato de Carlos Saúl Menem es un engendro, lo dijimos en algún otro momento, no conformó para aquel momento político, ni el posterior una reforma educativa para un país en crecimiento, muy por el contrario, conformó el país diseñado luego de otro engendro que es la Ley de Reforma del Estado, ley 23.696, firmada por Menem, Cavallo y Díaz, promulgada en 1989, fue el comienzo de este Estado dispuesto a abandonar todo el patrimonio nacional en manos de los privados, y por supuesto la educación, también. Ese país diseñado durante 10 años donde se impusieron leyes que dejaron a un supuesto Estado bobo, ausente, o tantos otros adjetivos, nada más alejado de la realidad. El estado siguió estando pero para ponerse sin resquemores al servicio de lo privado.

En este caso, y volviendo a la Ley Federal de Educación, debiera haber sido anulada, liquidada, terminada, cualquier forma legal que la dejara sin efecto, ya que su permanencia es producto del nivel educacional actual

El artículo 9º dice: El sistema educativo ha de ser flexible, articulado, equitativo, abierto, prospectivo y orientado a satisfacer las necesidades nacionales y la diversidad regional.

Estas desigualdades flagrantes son parte de las políticas de este Estado actual, también, de quienes están al frente de estos gobiernos actuales, porque la educación de los niños y niñas de nuestro territorio, como su adecuada alimentación y salud deberían ser el punto primero de cualquier agenda. Sin embargo, los chicos esperan porque las desigualdades son enormes, porque en pueblos serranos, lugares rurales apartados donde el ruido y la locura de las urbes y fundamentalmente de esta Capital Federal olvida los problemas acuciantes de otros hermanos, de otros habitantes de este mismo suelo nacional.

La exclusión, la desigualdad es palpable, real y concreta, el censo poblacional del 2001, antes de la debacle de diciembre del 2001 refleja que sobre un total de 714.495 chicos de 5 años había 151.497 que no asistieron a la enseñanza inicial, de cuatro años: el total de 680.732 con 352.449 que no asistieron ese año, y los de 3 años 670.597, un total de 470.081 no fueron a la salita de 3.

Por otro lado en ese mismo censo poblacional, la tasa total de analfabetismo a partir de los 10 años es del 2,70 por ciento, mientras que en provincias como Formosa, la tasa de analfabetos desde los 10 años es del 6 por ciento, en Salta el 5 por ciento y en Jujuy el 4,80 por ciento.

Un capítulo aparte merecen los chicos que rondan el trabajo entre cartones y carros por las distintas ciudades de nuestro país, que van a la deriva entre las estaciones de ómnibus, como el caso de Santa Fe, Rosario o Buenos Aires, Córdoba, Jujuy o Salta por nombrar algunos, ’Por otra parte el Estado Municipal sigue siendo el gran ausente a la hora de prevenir las terribles consecuencias de una ciudad empobrecida y sigue sin definir políticas con respecto a los niños y adolescentes. Hay una ordenanza, que no cumplen’, sostienen los Leonardo Simoniello – Jorge Henn Concejales de la Ciudad de Santa Fe.

La realidad de los niños que recogen cartones y acompañan a sus padres en la tarea, unos saliendo por la problemática que implica sus manos para la recolección, pero también como protección familiar, ya que muchos afirman no querer dejar a sus hijos en los barrios tan alejados y del cual se ausentan por días.

Hoy en Asambleas barriales, espacios de comedores colectivos y formas improvisadas de aprendizaje reciben de otros, madres y padres, docentes ad honoren la ayuda escolar necesaria. Basta recoger y mirar los distintos espacios interbarriales y asamblearios que buscan solidaridad entre la comunidad para dar asistencia alimentaria y también educación.

En uno y otro extremo de nuestro país, en el primero y segundo cordón industrial de Buenos Aires, las cifras rondan entre el 14 y 18 por ciento, en el caso de la región pampeana, 13 de cada cien niños no asisten a la escuela. En el caso de las provincias del noroeste y nordeste argentino trepan entre 32 y 36 niños y niñas cada 100 que no tienen educación. Esta misma realidad la podemos palpar entre las diferencias que hay entre las ciudades y las zonas alejadas y postergadas de cada una de las provincias argentinas, donde hay diferencias importantes en cuanto a la educación que reciben los chicos.

Se puede evidenciar entre las profundas desigualdades que hay entre los chicos que viven en los distintos barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no son lo mismo las escuelas del Bajo Flores, que las de Belgrano.

Y aquí no vale el problema de cómo algunos chicos no llegan a la escuela porque deben trabajar, si el Estado Nacional, provinciales y municipales tuvieran una política acorde con el proceso fundamental de Educar al soberano, o sea, educación para el Pueblo, esto se solucionaría con una importante campaña de esclarecimiento y de cobertura social y asistencial de aquellos hogares que necesitan de la mano de obra infantil.

Esto que se llamó en su momento, los 10 años obligatorios para todos los habitantes de la República Argentina, quedó retratada en una Ley, cuyo fondo tenía claro que el país de una década después sería el de las altas tasas de pobreza e indigencia, donde los pequeños y adolescentes son los primeros perjudicados. Con aulas en pésima situación, edificios en malas condiciones y lo que es peor aún, la falta de estructuras edilicias en diversos lugares de nuestro país para que todos los niños y niñas tengan una educación justa, sin discriminación e igual para todos…

Muchos niños y niñas siguen esperando que se abran las puertas de la educación, porque esta debe ser una política del Estado nacional, provincial y municipal y no emprendimientos privados.

Fuentes consultadas: Periodismosocial.org.ar, Agencia Pelota de Trapo, INDEC – Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Foro de la Niñez de Córdoba, Tercer Mundo On Line, Redes y Federaciones Solidarias, Ley Federal de Educación y fuentes propias.

Fuente: Argenpress

Por: Elena Luz González Bazán

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