Los escenarios de la sexualidad. El desocultamiento que se debe la Educación Contemporánea

Abordar el tema de la sexualidad en el ámbito curricular escolar, es abordar el tema de la prevención y promoción de la salud.

Se entiende por sexualidad la consideración bio-psico-socio-cultural y axiológica de un sujeto, una construcción que impregna y atraviesa a todo ser humano.

La escuela es un ámbito propicio, y digo escuela abarcando desde el nivel inicial, para enmarcar la sexualidad como un tema más en la formación de un niño.

Las prácticas pedagógicas tienen la oportunidad de encontrar un marco teórico que las fundamente y dinamice, para favorecer la construcción de más y mejores aprendizajes significativos, y asimilar creativamente el conocimiento de un tema tan propio y tan complejo como es la sexualidad.

La sexualidad es una construcción y un «derecho» que tiene cada sujeto en particular. La tarea, el quehacer de la escuela y la familia es eminentemente orientador, de acompañamiento, de apertura.

Requiere de un trabajo comprometido, colectivo y mancomunado, como cualquier otra área de la educación, si aspiramos a una sociedad más sana y feliz.

La sexualidad infantil se organiza a partir del contacto con los otros, nace con el sujeto y se construye en cada sujeto.

El niño va conociendo su cuerpo, se relaciona con los demás, se «siente» a sí mismo como varón o mujer, acompañado por Otro y necesitado como ningún otro ser vivo de la asistencia ajena para sobrevivir en un Mundo complejo que deberá ir comprendiendo y construyendo de a poco.

Hoy se habla mucho de la sexualidad en los medios de comunicación, se muestran cuerpos desnudos, situaciones eróticas en publicidades a toda hora, pero esta información no ayuda a los púberes-adolescentes a comprender qué pasa con ellos mismos, qué hacer con ese cuerpo que dice otras cosas, que tiene y siente cambios, sensaciones nuevas. No sólo hay cambios físicos que aparecen en forma más inmediata, hay cambios psíquicos que necesitan, por el contrario, un proceso de elaboración: «aprender a ser en ese nuevo cuerpo». Momento en el que se descubre el placer de un modo nuevo, pero donde también aparecen los miedos y la vergüenza.

Acá hay algo más que aprendizaje, es hablar de lo que les pasa, de las vivencias de «una» de las más intensas fuentes de placer que es la sexualidad, pero que también puede ser causa de malestar y riesgo para la salud y el bienestar de un sujeto.

Habrá que diseñar proyectos pedagógicos capaces de trascender la mirada biologicista que hasta ahora se sostenía, en donde el alumno era un mero receptor pasivo de un objeto más de aprendizaje; para transformarlo en una temática integral en la que converjan todas las disciplinas curri-culares, donde fundamentalmente el alumno entrecruce sus propias vivencias con el conocimiento a efectos de consolidarse como sujeto activo, de manera tal que dicho aprendizaje adquiera relevancia.

Apuntar a fortalecer el cuidado del propio cuerpo y el del otro, a la autorrealización y al placer, al respeto por el otro y la aceptación de sí mismo, a la libertad y a la responsabilidad sexual, son aspecto de una formación ética y ciudadana que deberían integrarse con un tratamiento biológico, histórico, filosófico, literario, artístico, entre otros de acuerdo a las edades e intereses de los alumnos. Fundamentalmente el desafío sería abordar la sexualidad como un contenido transversal que atraviese todas las disciplinas curriculares posibles, para garantizar un tratamiento múltiple desde varias ópticas.

Los escenarios de la sexualidad en toda su complejidad y variedad, en las distintas etapas de la vida escolar, deben ser abordados fundamentalmente: desde lo ético, tratando de verlo desde los derechos humanos, aquellos derechos a los que las personas acceden sólo por el hecho de ser humanos; y desde lo subjetivo apuntando a las emociones, sentimientos, estados anímicos que los púberes vivencian o que desearían en relación a su sexualidad. Este debe ser un trabajo compartido entre las familias y la escuela, con dinámicas de taller coordinado por docentes u otros agentes invitados, pero no para «oír» la charla de tal o cual profesional, sino mediante la utilización de técnicas participativas, poniendo a disposición de los alumnos la información básica a partir de la cual ellos trabajen e investiguen. Es una tarea de orientación y acompañamiento, es apostar al cuidado de lo más preciado: La Vida, y esto debe darse en la relación natural del ser humano con el otro, basado en el vínculo y el amor.Para esto habría que optar por una educación integral y preventiva que desoculte prejuicios históricos, para construir una sociedad más sana con jóvenes críticos, creativos, sensibles, responsables de su propia vida, la vida de un sujeto que no deja de ser «un cuerpo con historia».


* Por Zulma B. Psicóloga
Por Zulma B

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