Literatura ética y estética. Lecturas solidarias y educación

Nos ocupamos y nos preocupamos de la animación a la lectura, mejor aún, de la extensión del disfrute de la literatura. Y es una buena causa, no hay duda. Sin embargo, no podemos olvidar que, para millones de niños y niñas, el problema fundamental hoy no es leer, sino sobrevivir. Se calcula que en el mundo más de 125 millones de niños no van a la escuela y no tienen, entre tantos otros despojos, el derecho a gozar de la literatura.

Las guerras que no cesan, el hambre y la sed, la falta de medicamentos, el frío, la orfandad, el analfabetismo, la destrucción de culturas y lenguas, el racismo y la xenofobia, el abandono en las calles… llenan de sufrimiento a los seres más pequeños y vulnerables de la raza humana, en la edad más necesitada de protección y apoyo. Es una tragedia gigantesca que nos llena de dolor y de vergüenza a todos. Los niños, junto con las mujeres, ocupan, en muchos conflictos actuales, el primer escalafón sangriento, son un objetivo principal, invirtiendo así el antiguo precepto de salvaguarda prioritaria para ellos. Las violaciones y limpiezas étnicas, los niños masacrados en las matanzas de campesinos y de indígenas, la represión política, en Chile y Argentina, Chiapas, Argelia, Ruanda, Bosnia, Kurdistán, Kosovo, Chechenia… manifiestan la crueldad atroz de los métodos de exterminio y humillación vigentes para conseguir, al precio que sea, la victoria. Muchos niños y adolescentes de la guerra se transforman en soldados feroces: Angola, Mozambique, Ruanda, Burundi, Liberia, Colombia… Reclutados a la fuerza o alistados voluntariamente, son muy fáciles de manipular.

También las leyes capitalistas del máximo beneficio al mínimo costo, la globalización económica, las políticas que conducen al paro y a la exclusión, la corrupción política y el expolio al pueblo de muchos gobiernos en el Tercer Mundo, las leyes contra la inmigración, la mano de obra barata… roban la infancia y el juego y explotan sin piedad a millones de niños y niñas de nuestro maltrecho planeta con cifras escalofriantes: los niños pastores de Leshoto, los mineros de Bogotá, los curtidores de El Cairo, los picapedreros de Perú, los tejedores de alfombras en Turquía, Pakistán, la India o Nepal…; los niños de la calle: meninos de rua brasileños, gaminos colombianos…; los trabajadores a destajo en las fábricas de juguetes o ropa deportiva para las grandes multinacionales occidentales… Se calcula que hay más de cien millones de niños obligados a trabajar (según algunos cálculos puede alcanzar el número de los ciento cincuenta millones), entre los cinco y los quince años, concentrados especialmente en Asia, África y América Latina. Son obreros mal pagados y sin protección, realizan una jornada laboral que puede alcanzar las dieciocho horas y, en más de la mitad de los casos, el trabajo se realiza en condiciones insalubres y peligrosas.

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8 páginas

Por Isabel Tejerina Lobo

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