La violencia sexual en la escuela

La existencia de comportamientos de violencia en la
infancia y juventud está siendo estudiada a nivel
general como una conducta que se va haciendo habitual,
como una práctica aprendida a través de los múltiples
medios con los que se educa a una persona sobre
todo en los primeros años de la vida.

Son conductas que también suceden en el ámbito
escolar, en todas las etapas educativas.

La situación escolar de hechos no aislados de violencia,
está planteando en el momento actual, la necesidad
de hacer un análisis serio sobre las causas y consecuencias
de estas conductas, para diseñar una intervención
educativa global, que a largo plazo consiga que las relaciones
humanas se vivan con criterios de afectividad y no
de violencia y a corto plazo, para propiciar una práctica
concreta de relaciones de cordialidad, respeto, compañerismo,
amistad, enamoramiento… que elimine cualquier
tipo de violencia entre las personas.

Sólo en un contexto educativo que planifique la educación
del alumnado para la práctica de unas relaciones
positivas, se puede intentar colaborar a que disminuyan
primero y desaparezcan después, los comportamientos de
violencia.

Entre las diversas formas de practicar la violencia en
el marco escolar en este artículo, nos limitaremos a afrontarlos comportamientos de violencia sexual.

Cuando se habla violencia sexual en el ámbito escolar
se suelen dar reacciones de extrañeza entre el profesorado
y familias. “En mi Centro no se dan” “¿Agresiones
sexuales? será en Bachiller , pero en Primaria, no.” “Sé
que existe la violencia sexual pero en las escuelas es muy
raro que se dé” “Los hechos de violencia que suceden en
Infantil y Primaria, yo nos lo llamaría agresiones, sino
niñerías”. “Lo que hacen con frecuencia los chicos de Primaria y ESO, metiéndose con el cuerpo de las chicas,
tocándoles por los pasillos, son chiquilladas, no hay que
darles importancia”.

Algunos padres cuando han sido llamados al Centro
para comunicarles que sus hijos han tenido algún comportamiento de violencia sexual que se considera significativamente negativo han dicho a las profesoras : “Qué exageradas son Uds. No es para tanto. Son cosas de chicos.

“Yo creía que traía a mi hijo a un Centro liberal pero
ya veo que es un Centro “carca” que se fija en estas
pequeñeces” “!Quién no ha tocado a una chica a los
catorce años! No hay que asustarse”. “Son juegos entre
ellos, los adultos le damos demasiada importancia”.

Se observa en general una tendencia a trivializar estos
comportamientos y una dificultad por parte de los niños,
los adolescentes y hombres para darle la misma importancia
que le dan las niñas, las adolescentes y las mujeres
, aunque últimamente la aparición de un mayor número
de agresiones a los niños les está ayudando a ellos a
una mejor comprensión de la importancia que pueden
tener las experiencias de agresión sexual, y la influencia
que pueden tener estos comportamientos vividos en la
infancia y juventud, en la vida de las personas.

Los comportamientos de violencia sexual en la escuela
con frecuencia son ocultados, por diversos motivos se
procura que no salgan a la luz, pero la experiencia nos
indica que suceden en el espacio escolar más de lo que a
primera vista parece y que se dan en todas las etapas
educativas.

Hay algunos indicadores que identifican lo que es una
agresión sexual:

-  Cuando una persona accede al cuerpo de otra sin su
consentimiento.

-  Cuando una persona se excede en el grado de relación
que otra persona quiere.

-  Cuando una persona convierte un comportamiento que
en principio es correcto en agresión, por el tono, intencionalidad,
status…

-  Cuando alguien se relaciona con el cuerpo de otra persona
con los gestos, sin contar con ella.

-  Cuando alguien interpreta que un juego de seducción,
es una justificación para llegar al cuerpo de otra persona
sin su voluntad.

Es conveniente que clarifiquemos que cuando hablamos
de “agresión sexual” nos referimos a los comportamientos
en los que hay imposición, ataque, falta de respeto
al cuerpo . Es una conducta que implica un ejercicio
abusivo del poder con finalidades de obtener placer
sexual o de dar rienda suelta a problemas personales sin
resolver respecto a cómo vivir su sexualidad. Sucede
siempre que exista una relación no querida a nivel de
cuerpo.

Es un concepto diferente al de “agresión sexista” que
hace referencia a cualquier tipo de discriminación que
vivan las personas en función de criterios sexistas que
jerarquizan a las personas por ser de un sexo u otro., por
ejemplo que se asigna a las mujeres el peso de todos los
trabajos que conlleva la reproducción de las personas,
que se silencie la aportación de las mujeres a la ciencia ,
que no se eduque a los jóvenes para asumir las responsabilidades
que conlleva la paternidad…

Las relaciones sexistas son generalmente la base de
los comportamientos de violencia sexual.

La mayoría de las agresiones sexuales son sexistas,
pero no toda agresión sexista es sexual.

Lo más urgente es saber qué se puede hacer en los
centros educativos para eliminar los comportamientos de
violencia sexual y tener voluntad humana y política para
realizar una seria y programada intervención educativa
con todas las acciones que conlleve.

A los Departamentos de educación les corresponde:

-  Planificar una adecuada educación para el desarrollo
de la afectividad y sexualidad..

-  Favorecer la formación del profesorado para que sea
posible esta educación.

-  Considerar las agresiones sexuales como un delito y
estudiar las responsabilidades a exigir a quien agrede y
aplicar las medidas pertinentes.

-  Negociar políticamente con los medios de comunicación
para que ofrezcan un tratamiento positivo del cuerpo
del hombre y de la mujer y de las relaciones entre personas.

-  Colaborar a crear un estado de opinión que destierre
el aberrante comportamiento de que una persona acceda
al cuerpo de otra, sin que ésta lo haya decidido.

A los Centros escolares, les corresponde:

-  Colaborar en una educación preventiva de los comportamientos
de violencia, diseñando intervenciones educativas
a medio plazo y llevándolas a la práctica del aula de
forma estable y gradual.

-  Dar una respuesta inmediata a cada hecho de agresión
sexual que suceda en el Centro.

-  Exigir responsabilidades a quien agrede.

-  En caso de que las agresiones hayan sucedido en el
ámbito familiar, hacer las gestiones que sean posibles
como centro para buscar soluciones a cada caso

Al profesorado y a las personas de la familia les
corresponde:

-  Potenciar la confianza para que el alumnado sienta
que puede comunicar cualquier experiencia de agresión
sexual.

-  Escuchar con respeto a la persona que comunica
haber padecido una agresión sexual.

-  No desconfiar de entrada.

-  Dedicarles un tiempo adecuado para que puedan
hablar de la experiencia de agresión que hayan vivido.

-  Ofrecerle apoyo psicológico.

-  Recabar la información más completa que pueda para
resolver la situación.

-  No culpabilizar a la persona que ha recibido la agresión.

-  Favorecer la recuperación de la autoestima.

-  Mostrar afecto y apoyo a la persona agredida

-  No ocultar los hechos de agresión sexual. .Denunciarlos
donde corresponda.

-  Exigir responsabilidades.

-  Ayudarles a dar pasos en búsqueda de soluciones.

-  Estudiar la intervención educativa más adecuada y exigir
al Centro que se ponga en práctica.

Seguramente la combinación de varias de estas medidas
y la decisión personal y de las Instituciones educativas
por erradicar las agresiones sexuales en el marco
escolar, pueden colaborar a que sea eficaz la prevención
de la violencia sexual y con ello el evitar las dolorosas
experiencias que se viven desde la infancia

Mª. Jose Urruzola
Asesora de Coeducación
Del Colectivo Feminista LANBROA

Mª José Urruzola

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