La memoria del 22@

*Fot. En clase. Carlos Araujo, uno de los ancianos participantes en el programa, con un grupo de niños. Foto: SERGIO LAINZ

Poco podía pensar Anna Garcia que los cromos con los que jugaba en la Barcelona de la posguerra le acabarían sirviendo, en el siglo XXI, para contar el pasado de la ciudad a niños de la misma edad que tenía ella entonces. Y menos aún que lo haría en internet.

A los 76 años, Garcia y 31 ancianos más del Poblenou se han convertido en protagonistas de una experiencia pionera del 22@ que les ha permitido explicar la historia del barrio a los más pequeños y adentrarse al mismo tiempo en las tecnologías de la comunicación.


160 alumnos

La iniciativa, denominada La memòria virtual de la gent gran, ha implicado en su primera temporada a 160 alumnos de secundaria de siete centros públicos y ya tiene asegurada la continuidad. “Tan sorprendente fue el interés de los niños por conocer la historia de forma directa a través de los que la vivieron, como los progresos de los ancianos en el uso de las nuevas tecnologías”, dice Oriol Alcoba, responsable de proyectos del 22@.

La actual edición, que se cerrará el 17 de mayo con una gran fiesta, ha durado seis meses, en los que los alumnos han dedicado dos horas semanales al programa, dividido en ocho módulos temáticos sobre la historia del Poblenou. A cada anciano se le ha asignado un grupo de entre 5 y 10 estudiantes con los que se ha comunicado por internet y en encuentros personales en las aulas (dos al mes). “Hemos tenido menos problemas de orden y atención en las clases con los ancianos que en las nuestras”, reconoce Manuel Planells, profesor de uno de los institutos.

“Les he enseñado fotos de los bombardeos, cartillas de racionamiento y cromos de la época para explicarles cómo fue la guerra civil”, recuerda Anna Garcia mientras reparte sus cromos de 1945 entre un grupo de alumnos latinoamericanos. “Cuando nos habló por primera vez del tema, pensábamos que se refería a la segunda guerra mundial. No sabíamos lo que había pasado aquí, ni que hubiera sido tan duro”, afirma Steven, un joven ecuatoriano.

La presencia de numerosos inmigrantes en los centros participantes ha dado un valor añadido de integración al proyecto. “No sólo hemos logrado un intercambio entre generacional, sino entre culturas”, asegura Nora Bousdira, coordinadora del programa.

El proyecto forma parte de un plan para potenciar las infraestructuras tecnológicas y su uso en el Poblenou. “Uno de los objetivos del 22@ es que sus habitantes se beneficien de las ventajas del nuevo distrito”, asegura Bousdira.

Temor a los cambios

“Queremos que los vecinos de más edad, superen el temor que les haya provocado la profunda reconversión de la zona y vean el mundo multimedia como algo positivo para ellos”, añade.
El caso de Garcia es también paradigmático en este sentido. Sus hijos la conectaron a internet hace ocho años y ahora se mueve sin problemas por la red. “A pesar de la edad, avanzan muy rápido y algunos de ellos se han animado a navegar desde casa o a comprarse agendas electrónicas”, aseguran los responsables de la iniciativa, en la que también participan el distrito de Sant Martí, BTV y el consorcio de bibliotecas, entre otros.

“Un nuevo barrio no tiene sentido sin su historia anterior”, concluye Garcia, memoria pasada, presente y futura del 22@.

Noticia publicada en la página 52 de la edición de 10/5/2006 de El Periódico – edición impresa


Ancianos del Poblenou narran la historia del barrio a los niños a través de un programa de promoción de nuevas tecnologías

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