La Fundación Alternativas publica un informe sobre la futura asignatura de Educación para la Ciudadanía

La Fundación Alternativas acaba de hacer pública Una propuesta para la enseñanza de la ciudadanía democrática en España,un informe donde se analiza en profundidad las características y objetivos que debe tener esta nueva asignatura contemplada en la LOE, que desde hace años forma parte del currículo en la mayoría de países europeos.


Madrid. D.P.S

El vicepresidente de la Fundación Alternativas, Nicolás Sartorius, considera necesario que en nuestro sistema educativo exista una asignatura de Educación para la Ciudadanía “porque la educación cívica de los jóvenes españoles presenta un notable déficit”. También ha afirmado que dicha materia, que forma parte de los planes de estudio de la mayoría de países europeos como asignatura específica, “es fundamental para la transmisión de valores democráticos y la formación de un tipo de ciudadano informado, crítico y tolerante”. Asimismo, dijo que sus contenidos “no tienen nada que ver con el adoctrinamiento” o con la “instrucción política partidaria”. Sartorius hizo estas declaraciones durante la presentación del informe Una propuesta para la enseñanza de la ciudadanía democrática en España, realizado para la fundación por Irene Martín, profesora de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid.

El Ministerio de Educación y Ciencia presentó el pasado mes de junio a una veintena de asociaciones y ONG’s el primer borrador sobre Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Entre sus contenidos figuran valores como la solidaridad, el pluralismo moral, la igualdad, la democracia o la convivencia social. La Ley Orgánica de Educación (LOE) introduce esta nueva asignatura en el currículum, que se impartirá en el tercer ciclo de Primaria, en dos cursos de Secundaria y en Bachillerato. Además se equipara a otras materias como las matemáticas o la lengua.

Según la autora del informe “una de las labores fundamentales del Estado es educar en valores, hacer de la convivencia con los demás en el espacio público un lugar habitable. Además, educar en valores no es adoctrinar”. Para esta profesora, otra de las finalidades de la Educación para la Ciudadanía es responder a la “desafección política de los españoles y, en concreto, de los jóvenes. Esta puede ser una vía para fomentar su participación política que actualmente es muy inferior a la de otras épocas, cuando su formación académica es muy superior”.

Valores democráticos

También negó que la nueva materia sea “un instrumento pensado para el adoctrinamiento”. En la introducción al estudio, aborda la polémica suscitada en torno a la Educación para la Ciudadanía por determinados sectores contrarios a la LOE, al considerar que sus contenidos aspiran a suplantar el derecho de los padres para educar a sus hijos en los valores que ellos consideren más adecuados. “La cuestión no es ¿deben otros agentes distintos de la familia socializar en valores?”, señala el informe. “Más bien la pregunta que debemos formularnos es la siguiente: ¿en que valores deben socializar los agentes sociales que no son la familia? La Educación para la Ciudadanía aspira a educar en valores democráticos, asumiendo que estos son -o deben ser- compartidos por el conjunto de la sociedad y que afectan a la vida en común. Estos valores no tienen porqué entrar en contradicción con la educación en valores que los padres quieran transmitir a sus hijos. Es más, se trata de valores que juegan un papel en el ámbito público y que deben ser complementarios de los valores que el individuo adopte en la esfera privada”.

Irene Martín también se mostró partidaria una asignatura específica, participativa, a cargo de un profesorado con formación concreta en esa disciplina, cuyos contenidos deberán centrarse no sólo en los aspectos sociales, sino también en políticos. “En todo caso -dijo- se debe evitar convertir la asignatura en una especie de cajón de sastre en donde se introduzcan todos aquellos temas en los que existe algún déficit en la sociedad”. Más en concreto considera una “amenaza” que se incluyan aspectos de Educación Vial, Sexual o Educación para la Salud en esta materia, “dada su dudosa relación con el ejercicio de una ciudadanía democrática”.

Según un informe de la Red Euridyce que se cita en este trabajo, la tendencia en Europa es que los temas relacionados con la formación en estas cuestiones sean parte de otras asignaturas o constituyan contenidos transversales en primaria, mientras que en Secundaria es más común la existencia de una materia específica.

Consejo de Europa

En otro de los capítulos se explica que es la Educación para la Ciudadanía democrática, de acuerdo con la definición dada por el Consejo de Europa: “comprende todas las prácticas y actividades que estén diseñadas para ayudar a los jóvenes y a los adultos a participar de forma activa en la vida democrática, a través de la aceptación y el ejercicio de sus derechos y sus responsabilidades en la sociedad”. También hay una referencia a la Autoridad de Titulaciones y Currículo de Inglaterra, país donde existe, en el tramo 11-16 años, una materia obligatoria llamada Citizenship (Ciudadanía), y que contempla tres objetivos básicos para dicha disciplina: la responsabilidad social y moral, es decir, que los alumnos aprendan a comportarse dentro y fuera de la escuela desde los primeros años; la implicación con la comunidad, para que aprendan la importancia de involucrarse en cuestiones que afectan a su entorno cercano; y la alfabetización política, para que se instruyan sobre las instituciones, los problemas y la práctica democrática.

Otros capítulos del informe tienen que ver con iniciativas similares realizas en el contexto internacional y cuestiones concretas relativas a la organización de la asignatura, los posibles contenidos o la formación inicial y permanente del profesorado.

Fuente: Revista Comunidad Escolar


Una apuesta por la formación en valores democráticos

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