La falta de programas infantiles y el aumento de soportes interactivos aleja a los niños de la televisión

Los niños ven casi 20 minutos menos de televisión que hace diez años. El teléfono móvil, Internet y los videojuegos ocupan ahora una parte importante de su ocio: el 40% se decanta por estos soportes. La interactividad que ofrecen ha contribuido a desplazar a la pequeña pantalla. También la ausencia de programas infantiles explica esta tendencia, según los expertos. Entre los espacios más vistos por los menores aparecen los deportes de masas como el fútbol y la fórmula 1 y los culebrones. Y apenas un programa infantil: Los Simpsons.


“Antes los padres controlaban el 90% del ocio de sus hijos. Ahora no saben lo que hacen”Elena A. tiene siete años y, según su padre, “Internet le corre por las venas”. Todavía no tiene móvil propio -pese a que “lo maneja a la perfección”- y lo que más le gusta del mundo es Pokémon. Sigue la serie de dibujos en la televisión o en DVD, juega con estas mascotas animadas en un videojuego de ordenador o busca en el sitio web oficial las últimas novedades. No es una niña diferente al resto. Para la nueva generación “la vida es sencillamente así”, confiesa su padre. “Para nosotros la tele, el ordenador o el videojuego fueron grandes descubrimientos y formas distintas de ocio, pero para los niños son una misma pantalla”, observa. Al cambio que describe este padre hay que añadir ahora otra novedad: la reducción del interés de los niños por los soportes poco interactivos y con contenidos más limitados para ellos. ¿El que más se empieza a resentir por ello? La televisión.

Los más pequeños viven el ocio de otra manera: el 72% de los chavales entre 10 y 14 años asegura utilizar el ordenador de forma frecuente; el 66% navega por Internet; y el 54% tiene teléfono móvil, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). En cambio, los niños ven la televisión en la actualidad casi 20 minutos menos que hace diez años. Se han pasado a las nuevas pantallas y la tecnología ha cambiado sus hábitos. La ausencia de programas infantiles en televisión justifica además esta tendencia.

“Los niños se adultizan”, apunta el profesor de la Universidad Carlos III Agustín García Matilla. Ante la ausencia de programas infantiles, su dieta televisiva es la misma que la de los mayores. “España es un país atípico. Los operadores no han sido capaces de producir programas para niños y jóvenes. Salvo la televisión catalana, no hay informativos para niños. En Reino Unido, por ejemplo, se emiten desde hace 30 años. Por eso los niños españoles se decantan por programas para adultos”.

Los datos lo demuestran. En lo que va de año, sólo la serie animada Los Simpson, aparece entre los 20 programas más vistos por niños de 4 a 12 años. Deportes, culebrones y teleseries del horario nocturno son sus favoritos. García Matilla lamenta la falta de compromiso de las televisiones españolas. “Lo único que han hecho es incorporar a niños en las series para atraer a ese público, como en Cuéntame. Han despreciado la opción de trabajar para niños y jóvenes. Es una audiencia que no interesa para el share. Sólo Los lunnis están pensados para niños, aunque para edades muy específicas”.

“Prefieren las nuevas pantallas, porque delante de la televisión son sujetos pasivos, mientras que las formas de ocio digital son pura actividad y les permiten convertirse en protagonistas”, reflexiona Xavier Bringué. Este profesor de la Universidad de Navarra ha dirigido un estudio sobre el uso y valoración de la tecnología que hacen los niños de nueve a once años. De 4.000 encuestados, el 47% se quedaría con los videojuegos antes que con la tele (el 34%). Lo mismo sucede con Internet y el móvil: ambos ganan la batalla a la televisión entre los más pequeños.

“Esto no significa que estén dejando de verla”, matiza Bringué. “Lo que ocurre es que ahora dedican más tiempo libre a todas las pantallas”. Las audiencias confirman un descenso en el consumo infantil. De hecho, es el único colectivo, junto a los jóvenes de 13 a 24 años, que ha reducido el consumo televisivo. Si en 1995 los menores de 4 a 12 años se pasaban 160 minutos delante de la pequeña pantalla, en 2005 fueron 142, según la empresa de medición de audiencias Sofres.

Paralelamente, los videojuegos son uno de los negocios de mayor proyección: de un volumen de facturación en torno a los 25.000 millones de dólares (19.623 millones de euros) en 2004, se espera que llegue a duplicar esta cifra en 2009, según cálculos de la consultora PriceWaterhouseCoopers. Una industria en la que las grandes multinacionales empiezan a fijarse para insertar publicidad. Un estudio de Mediaedge:cia asegura que los anuncios insertados en los videojuegos ayuda a un tercio de los niños a decidir qué producto comprar. Un 70% cree que la publicidad real convierte al juego en algo “más genuino”.

Además, la televisión está siendo desplazada a edades más precoces por el teléfono móvil e Internet, según el profesor García Matilla. “Los niños y adolescentes buscan una mayor interactividad. En televisión suplían esa carencia mediante la utilización del mando a distancia. Los niños cambian con mucha frecuencia de canal para hacerse su propia programación”. Agrega que España es un país atípico. El 60% de los hogares tiene más de un televisor, un porcentaje que supera la media europea. También es uno de los países con más teléfonos móviles. Y paralelamente, cuenta con las peores cuotas de lectura de periódicos y menor acceso a Internet.

Pero los operadores siguen dando la espalda a los niños. García Matilla asegura que “las autoridades se han despreocupado de la alfabetización audiovisual y multimedia. Si no se producen programas específicos para las nuevas pantallas, ocurrirá como en los medios convencionales. Y será dramático. Los niños se adultizarán aún más”.

El desconocimiento de las nuevas tecnologías entre los adultos y el tipo de juego individual de las videoconsolas fomenta que los niños estén solos cuando juegan. “Hace 20 años los padres controlaban el 90% del ocio de sus hijos, ahora no saben qué hacen la mayor parte del tiempo”, observa Fernando Chacón, profesor de psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Cree que los padres deberían esforzarse por conocer los contenidos a los que acceden sus hijos. “Otro problema”, señala, “es que los niños tienen ese punto descontrolado, en que todo juego consiste para ellos en un ’cuanto más, mejor’. Los mayores son quienes tienen que estar ahí para restringir las horas”.

Pese a esta voz de alarma, en España no se ha registrado aún ningún caso de adolescentes hikikimoris. Este término japonés que significa “encerrarse, confinarse en uno mismo” hace referencia a una epidemia que afecta a un 10% de los jóvenes japoneses; niños ultratecnologizados que al crecer dan la espalda a la vida real y se encierran en un mundo virtual. Un estudio demostró que al acabar sus estudios, un 20% de hikikimoris era incapaz de salir de su casa. El 10% no podía ni abandonar su habitación.

Hábitos en el ocio de losniños

Hábitos en el ocio de losniños

Deportes y culebrones

Los menores se decantan por contenidos de mayores. Deportes, programas de humor y culebrones son sus contenidos favoritos. Los dibujos animados y las series especialmente diseñadas para el público más joven ocupan un lugar secundario. Los datos de Sofres revelan la atracción de la audiencia de entre 4 y 12 años por el fútbol y la Fórmula 1. Los Simpsons es el único programa infantil entre los 20 programas más seguidos en lo que va de año, según un estudio elaborado por Barlovento a partir de datos de Sofres. Y a la lista de las 30 primeras series sólo se incorpora la producción de Disney American Dragon: Jake Long.

Los niños son habituales consumidores del Festival de Eurovisión (la última edición fue vista por 337.000 menores). El humor de Cruz y Raya atrae a la audiencia más joven tanto como la telenovela Pasión de Gavilanes que, a su paso por la sobremesa de Antena 3, fue seguida por 365.000 niños. Otros cuatro culebrones aparecen entre los 75 programas más vistos (La fea más bella, El cuerpo del deseo, Contra viento y marea y Rubí).

Los niños también se adentran en la programación nocturna y en horarios que escapan a las restricciones del código de autorregulación firmado por las cadenas. Es el caso de Aquí no hay quien viva, Cámera Café, Cuéntame cómo pasó, Los hombres de Paco y Mis adorables vecinos. Todos estos programas, que se emiten a partir de las diez de la noche, tienen entre sus espectadores en torno a 175.000 niños.

Según los datos de Sofres, Antena 3 es la cadena generalista favorita de los menores, hasta el punto de que el telediario de las tres de la tarde aparece entre los 20 más vistos (su emisión sigue a los dibujos de Los Simpson). El tirón de esta cadena es tal que la última entrevista a Mariano Rajoy fue vista por 162.000 niños.

Fuente: El país


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