Insertar un reproductor de audio en una página web

Tarde o temprano el profesor de FLE al que le interesan las nuevas tecnologías y el uso de Internet en sus diferentes actividades de clase se tiene que enfrentar a téminos como : AAC, MP3, MP3 Pro, Ogg Vorbis, WMA, RAM…. Igual que Monsieur Jourdain, uno puede preguntarse si esas palabras raras son “prosa” o se trata de un vocabulario cabalístico al que únicamente acceden los iniciados. Pues bien, simplemente se trata de diferentes tipos de extensiones de archivos de audio comprimido que se usan en Internet. Puesto que los documentos de audio ocupan un lugar muy importante en nuestros métodos, está claro que el profesor que desee implicarse en este tema tendrá al menos que aprender algunos rudimentos sobre los diferentes tipos de archivos de audio. En mi opinión, la manera más fácil de empezar a abordar el problema es, en primer lugar, echar una ojeda a la enciclopedia Wikipedia y más concretamente al artículo que da la lista de estas extensiones de audio y poder así familiarizarse con ellas.

Es cierto que, en la era del todo digital, no es fácil decidirse por una u otra de estas normas y por el reproductor de audio más adaptado a nuestras necesidades. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros ha tenido ya le experiencia frustrante de haber intentado escuchar un documento de audio en una página web y, por culpa de un error de lectura o de la falta de la correspondiente extensión ( “plug-in” ) que nos suena a chino, tener que salir de ella sin haber podido escuchar nada.

Es verdad que la inserción de un documento de audio en una página web puede plantear multitud de problemas a los neófitos como nosotros pues, en la mayoría de los casos, ignoramos de qué manera ese documento que escuchamos sin problema alguno en nuestro ordenador va a ser “leido” posteriormenete por el visitante de nuestra página web o de nuestra bitácora.

Para concretar un poco más, debemos saber que existen varias maneras de escuchar los archivos de audio en Internet. Estos métodos se diferencian porque usan:

Por José Mª Campo Delgado

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