El experimento español, año IV. Análisis de las distribuciones educativas españolas de Software Libre

Introducción

Probablemente, y la única duda puede referirse a China, se dé en España en mayor laboratorio experimental de uso del software educativo libre del mundo, y este es un hecho poco conocido y poco tenido en cuenta incluso en España. Cuatro años han transcurrido desde que en Extremadura se comenzaron a instalar ordenadores con software libre en las aulas. ¿Conocemos la evolución del proceso? ¿cómo se administran esos ordenadores? ¿cómo se forma al profesorado? En Andalucía existen centros TIC desde hace tres años, ¿siguen creándose nuevos centros con estas características o algo ha cambiado? ¿Cómo decide un centro convertirse en centro TIC? ¿Qué sabemos de los ordenadores duales de la Comunidad de Madrid? ¿se usa la partición MAX? ¿Se va a instalar Lliurex en los centros educativos valencianos? ¿Y en Cataluña, qué se sabe de su distribución? ¿Y de la distribución canaria? ¿Son todas las distribuciones mencionadas esencialmente educativas? Y ¿cómo se han construido y cómo se mantienen? ¿mediante un acuerdo con una empresa? ¿con ayuda de la comunidad? ¿derivan de alguna distribución, de Debian, de Ubuntu? ¿Y los profesores, se sienten implicados en el proyecto? ¿usan Linux en sus casas? ¿Y los alumnos? ¿Se venden ordenadores para el mercado doméstico con Linux preinstalado?

Quizás sea el momento de responder a estas preguntas y de aprender de los errores y aciertos del que llamaremos «experimento español».

CONCLUSIONES

Hemos hablado al comienzo de un «experimento español». Pero los experimentos requieren una evaluación y un seguimiento. Es normal que los protagonistas de los experimentos deseen que tengan éxito, pero no todos los experimentos lo tienen, o más bien no ocurre lo que se preveía y hay que preguntarse en qué consiste su éxito.

Advertencia. Las siguientes reflexiones son sólo personales, con la única autoridad del interés sincero en el proceso y la implicación como protagonista (marginal).

I.- ¿Por qué no hay análisis científicos de la incidencia y uso del software libre en casas y escuelas? Varios problemas dificultan el análisis. Primero, es relativamente pronto para hacerlo, si además se quiere sondear un posible cambio pedagógico en las aulas. Pero sobre todo porque las distribuciones institucionales son apuestas políticas, y el sesgo político puede (podría) desvirtuar el análisis. Debemos conocer qué ocurre realmente, independientemente de las implicaciones políticas.

II.- Distribuciones y software libre. La responsabilidad de los responsables. Los creadores de estas distribuciones tienen una gran responsabilidad desde el punto de vista del software libre: el CD vivo o la distribución instalada en el ordenador de la escuela son el primer contacto de la mayoría de los profesores con el mundo del software libre. Si la versión de un programa es anticuada e inestable, no está traducida, o si la aplicación está mal configurada, la conclusión de muchos profesores será que a GNU Linux “le falta un hervor”, y a nadie le importa que en los repositorios esté todo corregido. ¿De qué le sirve rosegarden4 al profesor de música si no es capaz de hacer que la salida midi vaya a la tarjeta de sonido?

Por supuesto que los responsables hacen la mejor distribución posible, pero es posible que en algún caso falte un conocimiento de primera mano de las necesidades de un centro educativo. Y el trabajo más urgente no estaría en buscar los paquetes educativos disponibles, sino en el desarrollar el conocimiento compartido, en cuanto a aplicaciones y recursos, pero también en cuanto a hábitos de trabajo colaborativo, y por supuesto también fomentar la creación de aquellas aplicaciones que aún no existen (especialmente en los campos de la localización y la accesibilidad).

III.- ¿Cuál es la actitud del profesorado ante el software libre? Dejando a un lado aquellos que rechazan cualquier tipo de software, señalaría dos grupos principales: los que lo ven con simpatía y los que lo ven como un clónico barato de Windows. Para muchos la explicación de las decisiones de las distintas administración sólo está en el ahorro de dinero, y ven los programas libres como imitaciones de inferior calidad de los programas propietarios.

IV.- ¿Linux como clónico? En cierto modo los autores de las distribuciones y el sistema de formación somos responsables de este fenómeno: con la consigna de maximizar el parecido con Windows, de que el trauma del cambio sea mínimo, se dejan de lado las aplicaciones en las que Unix/Linux ha destacado desde siempre y se mantienen las prácticas defectuosas que traen consigo los profesores: quieren utilizar los mismos programas para hacer las mismas cosas que venían haciendo.

V.- ¿El mejor en todos los campos? Creo humildemente que ha habido también un error de enfoque. Hemos puesto mentalmente a GNU Linux a competir con todas las aplicaciones en todos los campos. En diseño gráfico se quiere que gimp o krita compitan con el mejor del sector, en maquetación se compara skribus con las herramientas profesionales de uso diario en las editoriales… Creo que esta carrera es positiva para el desarrollo de nuestras aplicaciones y distribuciones, pero que la obsesión de los usuarios y los formadores con “lo mejor” es una locura, que desde el punto de vista de la educación no tiene ningún sentido. Todavía los profesores corren a piratear la última versión de la aplicación más destacada de cada ámbito. ¿Para qué, para hacer la primera introducción en el dibujo vectorial o descubrir que es demasiado compleja para sus alumnos? Algunas de las aplicaciones libres en algunos de los campos no son lo mejor del mercado, pero tienen una calidad aceptable, que mejora a gran velocidad, que supera la de muchas alternativas propietarias; pero es que además hay un principio que se olvida: en educación no necesitamos la mejor herramienta, sino la mejor herramienta libre, la mejor herramienta que podamos mejorar, compartir, comprender… No es verdad que no importe que el gato sea blanco o negro, con tal de que cace ratones; los únicos ratones que caen en la trampa de los gatos negros somos nosotros (hay decenas de ejemplos de dependencias creadas por el software propietario, cientos de usuarios cautivos). ¿Además, cuál es la mejor herramienta, la más potente y que necesita más recursos, esa que obliga a cambiar de ordenador cada dos años, y de la que sólo vamos a utilizar el 10% de las funciones?

VI.- ¿Demasiadas distribuciones? En un primer momento puede parecer que la multiplicidad de distribuciones del panorama español es absurdo y un despilfarro de dinero. Los datos muestran que en la realidad sólo existen tres distribuciones de base, la OpenSuse catalana, las derivadas de Debian Sarge y las que derivan de Ubuntu Breezy. ¿Estamos pagando siete veces por dos productos? Esperemos que no: las justificaciones son la localización (lingüística, fundamental en las regiones con lengua propia, e icónica), y las tareas adicionales de instalación y mantenimiento constante de la distribución.

Es además un hecho que las distribuciones colaboran: reutilizan paquetes, se comunican los desarrollos, que son abiertos.

VII.- ¿Son exportables las distribuciones educativas españolas? En principio no tienen ese objetivo. Sólo GnuLinex ha publicado versiones en griego, portugués y catalán, las demás tienen un objetivo local: cubrir su área natural. De hecho este enfoque local puede ser un problema: en sociedades tan abiertas como las nuestras, donde la inmigración, la necesidad del plurilingüismo y la movilidad son tan grandes, una distribución que no prepara la localización más que una sola lengua está cometiendo un error que perjudica a una cantidad importante de alumnos.

La forma natural de exportación sería a través de las distribuciones madre: mediante la creación de paquetes oficiales Debian o Ubuntu. Esto se ha dado, pero en pocos casos. Más común es la reutilización del trabajo en una distribución hermana (los paquetes de jclic hechos en Extremadura se encuentran en el resto, controlaula se va a usar en Valencia, hermes es un desarrollo andaluz que ya se ha incluido en Linex…)

Las distribuciones educativas andaluzas no tienen una gran incidencia en el resto de las distribuciones internacionales

VIII.- ¿Qué frecuencia de actualización necesitan los centros educativos y en qué fechas? Anual. No hay distribución española que haya podido resistir la presión de instalar OpenOffice 2 y el java de Sun, la comparación con Windows y el resto de las distribuciones lo hace insoportable (¿cómo aguantan los de Skolelinux?). Y si se va a instalar de serie en los centros debe salir en primavera, para que dé tiempo de hacer las imágenes y grabarlas en los discos duros, etc., un poquito de formación para los formadores… Y debe haber un mantenimiento continuo de seguridad y de errores.

IX.- ¿Qué aporta el paraguas de Canonical/Ubuntu? Probablemente las pequeñas empresas locales que adaptan distribuciones no pueden (=no les compensa) responder al mantenimiento de repositorios y actualizaciones anuales, y el ritmo y la estructura comunitaria de Debian no les vale comercialmente. Canonical les resuelve estos dos problemas. A las empresas. Y Ubuntu avanza a velocidades de crucero, en parte también porque el dinero de las distribuciones autonómicas se traduce en desarrolladores que mejoran Ubuntu (y es verdad, indirectamente también Debian y el resto de Linux). La consecuencia es que Canonical está de una forma u otra detrás de la casi totalidad de las distribuciones institucionales españolas.

X.- Hay en las aulas españolas dos revoluciones paralelas pero independientes que complican el proceso y la actitud de los protagonistas: por una parte la apuesta más o menos decidida por el software libre, por otra la informatización de las aulas, que plantea problemas que no tienen que ver con el sistema operativo elegido, sino con el desconcierto de los profesores. ¿Y ahora que la clase está llena de ordenadores, qué hacemos con ellos? La presencia de ordenadores nunca había sido tan masiva, y no iba unida a la creación de redes de todo tipo, nada de esto se había dado nunca.

XI.- ¿Qué se utiliza en las escuelas e institutos? Las herramientas más utilizadas son el navegador para buscar información, el procesador de textos (utilizado por el profesor y en los mejores casos por los alumnos) y los programas para realizar presentaciones. Los profesores más dinámicos utilizan también bitácoras (también para los alumnos) y reutilizan o crean webquests. Hay también una firme tradición de uso de jclic, y en idiomas también se usan algo materiales creados con hotpotatoes. Por supuesto hay una marcada tendencia a buscar recursos en la red, y se aprecian mucho la calidad visual de los materiales dinámicos hechos en flash y los applets de java.

XII.- Necesidades prioritarias

* un repositorio bien estructurado de recursos educativos libres, junto con una aplicación que permita añadir y valorar los recursos

* herramientas de comunicación y de construcción del conocimiento antes que aplicaciones especializadas

* una toma de conciencia de las ventajas del trabajo cooperativo

Juan Rafael Fernández García

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *