Educar para la Tolerancia en un mundo de diversidad

En la sociedad actual utilizamos a menudo el término tolerancia sin reparar en que se trata de un concepto cuyo significado no se conoce con exactitud. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones; en primer lugar se entiende por tolerancia el “respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras” Por otro lado, encontramos otra definición con un sentido más específico que afirma que tolerancia consiste en “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; o sea, no impedir -pudiendo hacerlo- que otro u otros realicen determinado mal” Si nos damos cuenta, la cuestión está en determinar el límite de lo no tolerable: la legítima diversidad siempre debe tolerarse (respetarse) y, sin embargo, la ilegítima puede tolerarse o no, dependiendo de las circunstancias. Estos planteamientos son los que habrá que inculcar a los jóvenes de cara a su relación con sus iguales e integración en la sociedad compleja que les toca vivir.

De lo anterior debemos concluir que la tolerancia, entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces un valor de enorme importancia.

Entendida así la tolerancia puede ayudar a resolver muchos conflictos y a erradicar muchas violencias. Por desgracia vivimos en un mundo en el que son frecuentes actos de violencia y maltrato al prójimo por lo que deducimos que una educación centrada en la tolerancia debe primar y promoverse de una forma necesaria y urgente

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Planes de Mejora del Departamento de Educación de Navarra

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