Educación en Valores y Diferencia Sexual: Realidad y políticas educativas en el contexto español

* Universitat de Vic


Este artículo analiza para el contexto español las políticas promovidas en los últimos años por el gobierno conservador del partido popular y los cambios que conllevaron la entrada en vigor, en el 2002, de la Ley de Calidad de la Enseñanza. Los mismos no parecen garantizar la igualdad de oportunidades para las mujeres, pues nos encontramos ante una Ley cuya finalidad es buscar respuestas a los cambios tecnológicos y los criterios de mercado, llegando a afirmarse que las reformas educativas son necesarias para la “revisión, ajuste y mejora”, siendo la “calidad” el mecanismo para “el logro de cotas más elevadas de progreso social y económico”.

A pesar de que la exposición de
motivos de la Ley alude al bienestar individual y social -sin explicitar
abiertamente el significado que les otorga-, los planteamientos neoliberales de las economías capitalistas se insertan en el discurso y se habla, como se ha
indicado, de la necesidad de ajustes que en estas perspectivas no garantizan
el avance en la lucha contra la exclusión y la discriminación, dificultando el
encuentro de las diferencias, de lo femenino y de lo masculino. El nuevo
gobierno socialista, surgido de las elecciones celebradas en el pasado mes de
marzo de 2004, forzosamente debe plantear una transición educativa que
necesita de medidas urgentes, atrevidas y transformadoras.

1.Derechos humanos, derechos de la mujer. ¿Una realidad política pendiente?

A pesar de los grandes propósitos y retos socioeducativos que el siglo veinte nos anunciaba con
insistencia, pudiendo escucharse algunas voces que afirmaban que el siglo veintiuno sería el siglo de
las mujeres, hoy seguimos caminando por el nuevo milenio siendo conscientes que la igualdad
jurídica conseguida en algunos países, si bien puede parecernos bastante satisfactoria, no lo es
tanto en la práctica cotidiana. Día a día nuestro mundo, aquel que hemos ido dibujando, sigue
sumergido en problemas que obstaculizan el desarrollo pleno de los derechos humanos para las
mujeres y los hombres de cualquier lugar del planeta.

Si bien la IV Conferencia Mundial sobre las
Mujeres celebrada en Beijing en 1995 supuso un marco abierto para poder debatir esta realidad,
profundizando en los planteamientos de la Conferencia de Derechos Humanos de Viena de 1993 –
donde se evidenció la necesidad de que las políticas públicas contemplaran la condición de
universalidad e indivisibilidad de los derechos de las mujeres-, las medidas aprobadas por los países
participantes en la IV Conferencia siguen estando en un segundo plano, de forma que en el presente
los derechos de las mujeres continúan siendo “conculcados sistemáticamente en muchas partes del
mundo” debido a “la falta de interés político de muchos gobiernos por efectuar cambios que mejoren
la situación de las mujeres” (Note 1).

Hoy, por lo tanto, sigue siendo urgente que las agendas
políticas y los debates pedagógicos dejen de moverse al compás de lo que marcan las audiencias y
puede parecer novedoso, y centren de nuevo su atención en la diferencia sexual, el género y la
educación, abriendo espacios que permitan replantearse los modelos reproduccionistas y
generadores de injusticias.

Cabe tener en cuenta también que, ante la violación sistemática de los derechos humanos de las
mujeres, y los problemas no sólo jurídicos sino también éticos que se derivan, no pueden aceptarse
promesas que nunca acaban de concretarse, ni la propuesta de fórmulas mágicas, pues el devenir
de nuestra historia muestra como las palabras fácilmente se vuelven rígidas, se vacían de significado
e incluso pueden caer en contradicciones si el único objetivo es alimentar discursos electorales que,
en ocasiones, han ignorado la realidad y se han mostrado alejados de lo cotidiano, del día a día.
Además, no podemos ignorar que todo ello acontece en un entorno impregnado por las influencias
de un mundo globalizado donde quieren imponerse con fuerza, en todos los ámbitos de vida, los
planteamientos ideológicos de una economía capitalista como modelo único de relación y desarrollo,
bajo la afirmación de que un elevado nivel material de vida conlleva una alta calidad de vida.

Fuente: 18 AAPE Vol. 12 No. 20 Gaviria, Martínez-Arias y Castro: Un Estudio Multinivel Sobre los Fact…


Por Isabel Carrillo

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