Educación en el tiempo libre: ¿Realidad o ficción?

1. Aproximación terminológica

Para centrar el tema en cuestión del que vamos a hablar, es necesario situarnos dentro del contexto concreto. La bibliografía actual dedica muchas páginas a este tema, pero no obstante los términos de tiempo libre y ocio son utilizados de distinta forma según distintos autores. Por ello haremos una breve mención sobre ¿qué entendemos por tiempo libre?, ¿qué entendemos por ocio? y ¿qué entendemos por recreación?

Cuando hablamos de “tiempo libre” nos referimos al periodo de tiempo que le queda al individuo después de llevar a cabo sus obligaciones diarias (laborales, educativas, sociales, familiares). Sin embargo, hay muchas actividades que se realizan en este tiempo y no son precisamente actividades de ocio, como por ejemplo: satisfacción de necesidades biológicas, obligaciones familiares, burocracia, etc. También hay una parte de nuestro tiempo libre que lo dedicamos a actividades autoimpuestas, que no forman parte de nuestras obligaciones, sino que son actividades que nosotros hemos decidido hacer (tareas religiosas, voluntariado social, etc). Este tipo de actividades que realizamos dentro de nuestro tiempo libre, como veremos a continuación, no forman parte de las actividades de ocio.

TIEMPO LIBRE:

· NO OCIO: Actividades que realizamos dentro de nuestro tiempo libre pero que no forman parte de las actividades de ocio.

· OCIO: actividades de ocio

El tiempo “verdaderamente libre” está constituido por aquellos momentos de nuestras vidas en las que después de satisfacer nuestras obligaciones, nos disponemos a realizar una actividad que más o menos podemos llegar a escoger;”la libertad predomina sobre las necesidades inmediatas” (Camerino, 2000).

El “ocio” es una forma de utilizar el tiempo libre. Es la subjetivación del tiempo libre. Lo importante no es la actividad que realicemos en ese periodo, sino que la hayamos elegido libremente, por nosotros mismos y sin un fin concreto. Su desarrollo debe resultarnos satisfactorio y placentero (Trilla, 1989). Por ello, el ocio se concibe como una “desconexión”, como un tiempo vacío y pobre en actividades enriquecedoras. La condición del ocio no es disponer de tiempo no ocupado, sino no tener la necesidad de estar ocupado. Cagigal habla de:

OCIO:

· Pasivo: Ociosidad

· Activo: Ocio

Lo que entendemos del siguiente modo:

· Ociosidad: no consiste en no hacer nada, sino en hacer muchas cosas que no están aceptadas por la clase dominante.

· Ocio: “es el conjunto de operaciones a las que el individuo se dedica voluntariamente cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales” (Dumazedier, 1966).

“Se crea una situación de ocio cuando el individuo durante su tiempo libre decide y gestiona libremente sus actividades, obtiene placer y satisface necesidades personales, tales como descansar, divertirse o desarrollarse” (Puig y Trilla, 1996).

Con respecto a la recreación, entendemos que es el desenvolvimiento placentero y espontáneo del hombre en su tiempo libre con tendencia a satisfacer motivaciones psicosociales de descanso, entretenimiento, socialización, aventura, etc. Es decir, es la disposición particular, positiva y favorable de cambio, mejora y progreso, que se expresa en el tiempo libre mediante actividades recreativas. Éstas se pueden diferenciar según el nivel de implicación es:

RECREACIÓN

· Recreación espontánea: acentúa la evasión y el divertimento fuera del tiempo laboral.

· Recreación dirigida: implica la regeneración de nuestras capacidades humanas, mediante la implicación lúdica en actividades grupales orientadas por un animador.

Según Miranda y Camerino (1996), la recreación debe caracterizarse por:

· Pasarlo bien

· Uso placentero de la actividad

· Actividades que sean gozosas para el individuo que se dispone a realizarlas.

2. ¿Cuándo hablamos de educación en el tiempo libre?

Según Pérez (1988), “la educación del tiempo libre es una proceso de liberación que lleva a la persona a una actitud abierta, libre y comprometida con la construcción de su propia realidad. El fin del tiempo libre es la libertad”.

El objetivo de la educación del tiempo libre no consiste en realizar actividades formativas que ocupen nuestro tiempo, sino en potenciar lo que haya de educativo en el ocio para convertirlo en un proceso creativo y no en un elemento de consumo.

Según Mendo (2000), “si el tiempo libre es el tiempo de autoformación y el ocio la mejor forma de conseguirlo, educar a las personas para la óptima utilización de ese tiempo será el objetivo de la educación del tiempo libre”.

El problema radica que en la sociedad actual el tiempo libre está amenazado por la forma de vida moderna, en la que los medios de comunicación de masas nos hacen vivir nuestro tiempo libre como algo sin importancia y sin valor, haciéndonos seleccionar de forma seria lo que realmente es importante y no nos roba o hace perder nuestro tiempo libre.

Westland (1987), citado por Mendo (2000), nos explica el por qué, el qué y el cómo debe ser una educación para el ocio:

· Por qué: en este sentido el “ser” será más importante que el “tener”, “crear” más significativo que “consumir” y “participar” más importante que “ver”. El desarrollo y el avance de las nuevas tecnologías, en la sociedad actual y del futuro, van a permitir que no haya que salir de casa para ir a la oficina, por lo que la concepción actual de la forma de vida, centrada en el trabajo, cambiará por una forma de vida centrada en el ocio.

· Qué: las personas deben aprender que significa el tiempo lobre y el ocio para ellos e incluirlo como forma de vida.

· Cómo: hay que partir desde la base, por lo que desde los centros de enseñanza se debe romper con el método tradicional de enseñanza, estableciendo otros más motivantes, en los que el individuo participe con una actitud positiva y libre, y que comprenda el papel tan importante que dicho tiempo debe tener para su desarrollo personal.

Hay que concienciar a las personas de la importancia que el tiempo libre tiene. Hacer un buen uso de nuestro tiempo libre nos ayudará a formarnos como personas, a la vez que nos alejará de muchos de los males que aqujan a la sociedad, tales como ansiedad, depresión, aislamiento, alcoholismo, drogadicción, etc. Observando dichas connotaciones positivas y de prevención que el tiempo libre puede provocar en la sociedad, se hace necesario que dede las instituciones se pongan en marcha programas serios que satisfagan dichas necesidades sociales, las cuáles nos ayudarán en definitiva a mejorar nuestra calidad de vida.

En este sentido, Peralta (1990), citado en Mendo (2000), afirma que “liberar el tiempo y generar el espacio para que la recreación contribuya al perfeccionamiento del hombre es un reclamo de la sociedad al estado y al gobierno para que garanticen tiempo y recursos para el recreo del cuerpo, la mente y el espíritu”.

3. BIBLIOGRFÍA:

· CAGIGAL, J.M. (1971). Ocio y Deporte en nuestro tiempo. Citus, Altius, Fortius.

· CAMERINO, O. (2000). Deporte recreativo. Inde. Barcelona.

· TRILLA,J.; PUIG,J.M. (1987) Pedagogía del ocio. Alertes. Barcelona.

· MENDO, A. (2000). “Acerca del ocio, del tiempo libre y de la animación sociocultural”, en Educación Física y Deportes. Revista Digital Nº 23. www.efdeportes.com

Fuente: educaweb.com

Salvador Osuna Morales, Profesor adjunto Universidad Camilo José Cela de Madrid

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