Educación e Internet, ¿unidas o separadas?

* Periodista, docente, escritor, analista en medios de comunicación social y asesor en comunicación pedagógica para la educación a distancia.


La globalización puede ser caracterizada como un emergente económico y cultural de los cambios geopolíticos posteriores a la bipolaridad propia de la guerra fría. Acabada ésta, la dualidad comenzó a ceder espacio a una multipolaridad favorecida por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información e impulsada por el interés de las transnacionales por ampliar mercados a nivel mundial.

Internet se inicia como un recurso de infraestructura y sirve de base a la expansión de las economías globalizadas, pero se inserta a su vez con energía sin precedentes en la dimensión cultural de las personas y las instituciones.

A tal punto ha llegado su influencia que, consultado por el diario La Nación de Buenos Aires (16-07-00), el académico Thomas Fleming, de la Universidad de Victoria (Canadá), pronosticó que “las escuelas públicas pronto perderán el monopolio histórico como proveedoras principales de información y como agencias estatales responsables de los procesos de socialización”.

Como dice Aparici (1998), la educación se presenta en el mercado con “criterios de competitibidad, criterios de rendimiento y criterios de rentabilidad”, dejando de lado “aspectos sociales, culturales y humanos”.

No obstante, es esa realidad el escenario sobre el cual se deben construir alternativas que, aprovechando las ventajas de las NT y desde políticas de Estado, el accionar de ONGs, o de instituciones autónomas como las universidades, se orienten a llenar esos vacíos antropológicos, promoviendo una “formación para la convivencia, la reflexión y la crítica” (idem).

Alfonsina del Río (1999) advierte sobre el particular que “frente a un mundo globalizado, donde se reclama una educación que permita y facilite tanto el acceso como la producción del conocimiento, de la que pueda participar la sociedad en su conjunto, la educación se transforma en el instrumento que puede fijar el límite entre la inclusión y la exclusión de las personas al sistema”,

En este sentido, el pensador Mario Bunge (La Nación, 16-07-00) destaca la importancia del rol docente al afirmar que “El conocimiento no está en la Red, sino en los cerebros activos de las personas, que nunca podrán prescindir de maestros que los lleven de la mano, los guíen y los orienten…”

La acción aparece entonces como la fórmula que puede marcar la diferencia entre receptores pasivos de una cultura globalizada o emisores protagónicos que se insertan en ella desde la propia idiosincracia, ya que como señala Vivas (1999) “la irrupción de nuevas tecnologías de la comunicación ofrece como nunca, alternativas promisorias” y “depende de nuestros supuestos la utilización que hagamos de ellas”.

En definitiva, la educación en la era de Internet resulta fuertemente alterada por el desarrollo de las TICs, fuere porque la disponibilidad informativa en la Web amenace con desbordarla o porque la dote de novísimas e ilimitadas posibilidades de crecimiento. Tal vez por ambas cosas a la vez.

Si se quiere entonces una educación de calidad, debe apuntarse a fortalecer el compromiso de ésta con la realidad comunitaria, mediante la apropiación de las problemáticas macrosociales que interactúan con la situación pedagógica y en la que pueden asimismo generarse, regenerarse, reproducirse o modificarse.

La coyuntura descripta estaría brindando, tanto a las instituciones educativas cuanto a ciertas organizaciones no gubernamentales cuyo apogeo ha quedado en el pasado por la superación de los objetivos para las que fueron oportunamente creadas, tales como clubes barriales o sociedades de fomento, una oportunidad concreta de “agiornamiento” mediante la generación de espacios públicos de acceso a Internet para alumnos, comunidad educativa, socios y vecinos, tanto para la operación individual de PCs como para la participación colectiva en cursos, seminarios, congresos, etc. ofrecidos por Internet, de modo tal de reducir las posibilidades de exclusión de los sectores de la comunidad en los que funcionan y a los que representan.

Bibliografía y fuentes :

-  Aparici, R. (1998) : Mitos de la Educación a Distancia y de las Nuevas Tecnologías. Ponencia presentada en : III Seminario Internacional de Educación a Distancia : Acerca de la distancia. Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba.

-  del Río, A, (1999) : Contexto y Educación. Una mirada desde la Educación a Distancia. Documento Base. Universidad Abierta. UNMdP.

-  Padula Perkins, J.E.; (2000): Nuevas tecnologías, globalización y educación. En: página Web www.geocites.com/SoHo/Coffeehouse/3913/publicaciones-home.html

-  Vivas, J : (1999) : Psicología y nuevas tecnologías. Una perspectiva cognitivo constructivista en Educación a Distancia. Documento Base. Universidad Abierta. UNMdP.

-  Diario La Nación, suplemento Enfoques, 16 de julio de 2000, página 4.


Por Jorge Eduardo Padula Perkins*

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