Educación ciudadana para construir la Paz

Texto de la Conferencia inaugural del XIX Encuentro Nacional de Escuelas Asociadas de la UNESCO, celebrado en
Zaragoza, en el Centro Joaquín Roncal, el 5 de julio de 2006


(…) Lo que sigue son un conjunto de reflexiones, que también me hago a mí misma. O que
fundamentalmente me hago a mí misma, en la idea de compartir lo mejor que poseo.

Parten de la convicción de que en el mundo actual es similar a un fluido que evoluciona
y cambia a una velocidad antes desconocida, y que en él educarnos y aprender
constantemente es una necesidad, individual y social. Es necesaria la educación
permanente, en el sentido de renovar contenidos y conocimiento del mundo, y también
en el sentido de recargar el ánimo y la moral, para seguir en la tarea educativa. En
particular, en lo que concierne a la paz, actualizarse y avivar el compromiso es una tarea
que no pierde su vigencia. Porque desgracidamente, pese al avance de la tecnociencia,
continúan las guerras y la violencia estructural, también en nuestro entorno de la España
próspera del 2006. Y porque en las sociedades en las que pesa la opinión pública, el
voto y la orientación del consumo -esas tres vías por las que la ciudadanía puede influir
de manera efectiva- se necesita el concierto de los ciudadanos y ciudadanas para la
búsqueda de salidas a la violencia, en suma, para construir la paz.

Hablamos de una educación para todos los ciudadanos y una educación para la
ciudadanía.

Al hablar de educación para la ciudadanía rozo el debate, aunque no sea el objeto de
esta exposición entrar en él, en torno a la actual propuesta de incorporar la educación
para la ciudadanía en el currículum escolar. Pienso que la escuela sí ha de involucrarse
en este tema, y que es importante recuperar la fuerza y la moral de la escuela para
educar ciudadanos y ciudadanas con derechos y también con deberes, insistiendo en
ambos polos. ¡Ojalá supiéramos transmitir a nuestros jóvenes que no son superfluos,
que les necesitamos, que el mundo les necesita! Hubo generaciones anteriores, la
nuestra, por ejemplo, que hallaron en la transformación social un sentido para su vida.
El avance democrático no habría de producir indiferencia ciudadana. Porque el mundo
tiene todavía mucho por transformar. Necesitamos ciudadanos comprometidos que vean
en el compromiso con su sociedad un factor de crecimiento personal y de realización.

Pues la anomia de un ser humano que vive orientado al consumo y se siente
desvinculado de su comunidad cercana y de la comunidad global no aboca sino a una
progresiva deshumanización, a ser pasto de un nuevo determinismo: el determinismo
tecnocientífico (…)

1. Introducción
2. La sociedad civil y la construcción de la paz
3. Tres objetivos de la educación ciudadana para construir la paz
3.1. Dar a conocer los marcos conceptuales y de actuación de las Naciones
Unidas
3.2. Dar a conocer la situación, avance y dificultades de los procesos de paz
3.3. Promover conocimiento conceptual y actitudinal para una mentalidad
ciudadana que apoye y promueva los procesos de construcción de la paz.
3.3.1. Conflicto y violencia
3.3.2. Realidad, relación y reconciliación
4. El valor de la escuela, el valor de la educación

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Educación ciudadana para construir la Paz


Por Carmen Magallón Portolés

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