El
Objetivo 8 de los Objetivos del Milenio se centra
en crear y fomentar iniciativas de apoyo internacional,
como
la implantación de medidas para
solucionar el problema de la deuda externa de
los países pobres, el aumento de la ayuda oficial
al desarrollo -de donde se nutren muchos proyectos
de desarrollo local y regional-
y
en incrementar la comunicación y la cooperación
entre los diferentes países para afrontar los
retos de corregir la desigualdad y enfrentarse
con más eficacia a las emergencias humanitarias
que sufren recurrentemente las regiones más
pobres del planeta.