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Claves:
¿A que se debe el hambre y la pobreza extrema?
El
hambre se debe en gran medida a los bajos ingresos
y al desigual acceso a los recursos como la tierra,
el agua, los créditos, los mercados y la tecnología.
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Tradicionalmente, y a hasta los años 80,
las hambrunas se relacionaban sólo con escasez
de alimentos. Pero
se comprobó que la clave está en la distribución
de los mismos, algo más importante todavía
que la producción o el suministro a escala
nacional.
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La pobreza viene determinada por la ausencia
de ingresos mínimos. La
cuarta parte de la población mundial sobrevive
con menos de 1 dólar al día.
También factores como el analfabetismo o
el no tener acceso al agua o la desatención
sanitaria inciden en el aumento de la pobreza.
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Los
hogares encabezados por mujeres con niños
pequeños se encuentran entre los más
pobres. Y si no gozan de un nivel mínimo
de ingresos, trasmiten la pobreza a los niños
y niñas.
No obstante, también se ha demostrado que
cuando la mujer tiene un trabajo bien remunerado,
es más probable que utilice una proporción
de sus ingresos para el bienestar de sus hijos
(educación, nutrición) mayor que
la que destinan a ese fin los hombres.
En
Guatemala, por ejemplo, se ha observado que para
alcanzar un nivel similar de nutrición
infantil se requieren gastos quince veces mayores
si los ingresos proceden del padre y no de la
madre. Tendencias similares se han observado en
Chile, Jamaica, Kenia y Malawi.
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