El arte, un camino hacia la inclusión y la ciudadanía de niños y niñas
Varias experiencias de la sociedad civil y del Estado, como parte de un activo movimiento en todo el país, han conseguido en Argentina convertir la expresión artística en un circo o una obra de teatro en una poderosa herramienta de inclusión de niños, niñas y adolescentes de familias de bajos recursos, a quienes la pobreza les niega el acceso al arte, un derecho humano como alimentarse y vestirse, y un motor esencial para sus vidas.
Estas experiencias dan a los chicos y chicas oportunidades para desarrollar sus capacidades de creación, su autonomía y para construir lazos de pertenencia, a través del circo, de la danza, del teatro, de la música, de las artes visuales y de otros emprendimientos productivos artísticos, en los que se vinculan con la comunidad y construyen sus propios proyectos de vida.
Estas experiencias conciben el arte como una herramienta para la inclusión, la regeneración de los vínculos comunitarios, y como un derecho humano para todos y todas. El arte también es visto como un mecanismo para generar nuevas formas de participación y organización comunitaria que posibiliten exigir y promover cambios en el presente de niños, niñas y adolescentes.
"Al armar un grupo de percusión y batería, donde vienen los pibes, o murga o teatro popular, lo que estamos haciendo es generar una organización comunitaria, donde las decisiones se toman de otra forma, donde se buscan consensos y donde se trabaja en conjunto, donde cada uno tiene sus roles", explica, por ejemplo, Víctor Rizo, profesor de murga de El Culebrón Timbal, una organización que forma diariamente a más de 200 adolescentes y jóvenes en talleres de música, teatro popular, comics, entre otras actividades.
El Culebrón Timbal y Crear Vale la Pena integran, junto a organizaciones de Brasil, Chile y Perú, la Red Arte y Transformación Social, auspiciada por AVINA y que reúne iniciativas de la región que, a través del arte, buscan promover la integración social, los derechos humanos, la interculturalidad y el desarrollo social.
Redes similares hay en el resto del país, a nivel local. En la Patagonia, por ejemplo, la Red Patagónica de Arte y Transformación Social Arte y Parte lleva el arte y la cultura a las poblaciones que por la distancia y la situación de pobreza no pueden acceder a espectáculos culturales. Arte y Parte está integrada por grupos de teatro, murgas, radios comunitarias, grupos de música, centros culturales, poetas y narradores y diversas organizaciones comunitarias.
El campo de organizaciones que trabajan para transformar la realidad a través del arte es muy vasto. En las primeras Jornadas sobre Cultura y Desarrollo que realizó en 2003 la asociación civil Artes Escénicas -dedicada a promover el intercambio de emprendimientos culturales en la región- se presentaron 76 proyectos, y en la última, el año pasado, el número creció a 350.
Cultura, factor clave en el desarrollo
El concepto de desarrollo humano se ha ido alejando progresivamente de la esfera de la economía para incorporar otros aspectos igualmente relevantes para la vida, como la cultura, que también fue redefiniendo su papel frente al desarrollo.
Así, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define hoy al desarrollo humano como "el proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades". Tal definición asocia el desarrollo directamente con el progreso de la vida y el bienestar humano, con el fortalecimiento de capacidades relacionadas con todas las cosas que una persona puede ser y hacer en su vida en forma plena y en todos los terrenos, con la libertad de poder vivir como nos gustaría hacerlo y con la posibilidad de que todos los individuos sean sujetos y beneficiarios del desarrollo.
"La cultura es primaria, somos parte de una cultura. Nos atraviesa a todos y la idea es que los chicos puedan accionar sobre ese imaginario de cultura", según Mariana Rúfolo, una de las fundadoras de del Circo Social del Sur, una asociación sin fines de lucro que, desde 1998, usa las artes circenses como herramientas de inclusión y educación de niños y jóvenes en situación de riesgo.
Cuando el arte da respuestas
Artes Escénicas comenzó a funcionar en 1998 con el objetivo de desarrollar una red de trabajo en artes y comunicación que permita articular y aprovechar los recursos culturales existentes. Así, a través de distintas acciones como El Periódico de Artes Escénicas y Cultura, cursos, talleres, muestras itinerantes y seminarios en distintas regiones del país, se propone mejorar el intercambio entre los proyectos culturales, facilitar la circulación de información y detectar necesidades puntuales para apoyar emprendimientos artísticos.
"Hay un campo social muy fuerte a nivel nacional de experiencias que dan respuestas a través del arte y buscan producir cambios concretos en la comunidad que surgen por la necesidad de encontrar alternativas a los modelos que excluyen", explica Claudio Pansero, director de la asociación. La asociación edita, desde 2001, una Guía de Artes Escénicas que ofrece información completa de todas las áreas ligada al teatro y la danza en todo el país, en los países del MERCOSUR e información adicional de Iberoamérica. Artes Escénicas se prepara ahora para realizar el 5º Festival Internacional de Cuenta Cuentos el 5 de agosto de este año, unas Jornadas de Cultura y Desarrollo en septiembre en Mendoza para la región de Cuyo y otras en Catamarca en noviembre para el noroeste.
Acrobacias, zancos y trapecios
Un grupo de 140 niños, niñas y jóvenes participa de los talleres de tela, acrobacia, zancos y trapecio que ofrece el Circo Social del Sur. Arriba de un par de zancos, a los 7 años, empezó Marcela su recorrido por el Circo Social. Hoy, la joven tiene 18 años, está terminando de estudiar y decidió dedicarse profesionalmente al circo. "Antes de salir al escenario siempre me da nervios pero cuando salgo, ver tanta gente que aplaude por lo que hacés es una satisfacción, me encanta", explica la joven.
La apuesta del Circo Social del Sur es brindarles a los chicos que menos tienen espacios lúdicos que les permitan fortalecer su autoestima, los vínculos, la solidaridad y el humor; y generar espacios de educación e integración. Entre los proyectos de la asociación, está la creación de la primera escuela profesional pública de circo social con formación integral, una experiencia que ya se desarrolla en España, Brasil y Canadá, cuenta Mariana Rúfolo. (Ver recuadro)Oportunidades + capacidades
La Fundación Crear Vale la Pena nació con el propósito de dar oportunidades para la producción cultural a quienes no las tienen, integrar a los que la sociedad expulsa y promover emprendimientos donde esas personas puedan expresarse y ser reconocidas por fuera de su capacidad de generar riqueza dineraria, según relatan sus miembros.
Las miradas jóvenes
"Un minuto por mis derechos" es una iniciativa de UNICEF Argentina, llevada a cabo por la Fundación Kine, Cultural y Educativa, que convoca a adolescentes entre 14 y 21 años a expresarse de forma creativa y amplia sobre sus derechos a través del lenguaje audiovisual y mediante la realización de videos de 1 minuto de duración. Cerca de 800 chicos y chicas participaron ya del proyecto, que va por su segundo año de desarrollo, en talleres realizados en distintas provincias del país.
La iniciativa se propone promover la participación y el protagonismo de jóvenes y adolescentes en la creación de sus relatos y en la expresión de sus intereses y realidades, y promover así una cultura de cumplimiento de sus derechos a partir de la difusión de los cortometrajes. Las producciones realizadas en el 2005 participaron en diferentes festivales nacionales e internacionales y, actualmente, se pueden ver en diversos medios y espacios culturales.
La Fundación Kine, a su vez, se propone estimular la participación de los jóvenes, mediante la producción de sus propios mensajes apelando al uso de los múltiples lenguajes de la comunicación, y posicionar, de este modo, la cultura en las estrategias de desarrollo de las comunidades. Lleva adelante dos programas: el Festival Iberoamericano de Cortos "Imágenes Jóvenes en la Diversidad Cultural" y el Programa Talleres + Cortos (capacitación en narrativas audiovisuales). Algunas de las producciones de "Un minuto por mis derechos" pueden verse en:http://www.unicef.org/argentina/spanish/resources_4297.htm
También desde el Estado
Las orquestas infantiles y juveniles son otras de las experiencias de inclusión a través del arte, en este caso gestionadas por el Estado. La Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación puso en marcha en 1995 un programa nacional mediante un convenio con el entonces Consejo de Niñez, Adolescencia y Familia para la creación de orquestas infantiles y juveniles. Así nacieron la Orquesta Juvenil del Consejo de Niñez, Adolescencia y Familia y la Orquesta Escuela de Chascomús, ambas en plena actividad actualmente.
Las provincias de La Pampa y de Chubut vieron surgir en 1999 proyectos similares gestionados desde los municipios, en 2002 se sumó otro emprendimiento en la ciudad de Cutral-Co, Neuquén, y a partir de 2003 se incorporaron más orquestas al programa. En la Ciudad de Buenos Aires, dentro del Programa Zonas de Acción Prioritaria de la Secretaría de Educación, más de 200 niños participan activamente en las orquestas en los barrios de Villa Lugano y Retiro.
La creación de orquestas integradas por niños y jóvenes también ha resultado una estrategia exitosa en países como Venezuela, Ecuador, Colombia, Uruguay y Chile, explican en la Secretaría de Cultura.
Encuentros murgueros, festivales de carrozas, fiestas de teatro popular, recitales, una radio comunitaria y un diario regional son algunas de las actividades que promueve la organización para demostrar que el arte es una herramienta de transformación social, de formación y de organización comunitaria.
Cuando los chicos empiezan a participar de forma sostenida en las actividades que propone el Culebrón inician "un proceso en donde saben que ellos son importante, son protagonistas, saben que es importante que estén en cada ensayo para que en un futuro puedan integrar un grupo o una murga, o que hoy estamos haciendo muecas con la cara y mañana estemos haciendo una obra de teatro", dice Rizo. "Es un proceso que arranca desde eso, entran en un lugar donde dicen `ah! loco, estos chabones me escuchan, me proponen llegar hasta allá´", concluye Rizo. El Culebrón Timbal trabaja también, junto a UNICEF Argentina, en el proyecto Teatro Popular Juvenil, una iniciativa para la construcción de ciudadanía desde el arte y la cultura comunitaria, en marcha desde 2005.
Fuente: Periodismo social











breves toutes