Fracaso escolar en el Estado Español en cifras.
Un tercio de los jóvenes españoles deja los estudios antes de finalizar el bachillerato o la formación profesional. Este porcentaje en Catalunya dobla al de Euskadi.
Las deserciones entre los chicos son muy superiores a las que se registran entre las alumnas
ALICIA RODRÍGUEZ DE PAZ/ La Vanguardia
Uno de los puntos negros de la educación en España se centra en el alto porcentaje de jóvenes que no llegan a obtener el título de bachillerato o el de formación profesional (FP) de grado medio. La proporción de lo que los especialistas denominan abandono prematuro del sistema educativo ronda el 30% y separa a España de los registros de la mayoría de países de la Unión Europea (sólo Malta y Portugal tienen menos jóvenes que han acabado la secundaria). En esta asignatura pendiente, Catalunya no sale precisamente muy bien parada al hallarse en el furgón de cola de las comunidades autónomas en cuanto a alumnos. El reciente informe sobre el Sistema estatal de indicadores de la educación refleja que Catalunya, con un 28,3% de abandono prematuro, se sitúa en el noveno lugar. Además, su registro casi dobla el de la autonomía mejor situada: en Euskadi, un 15,7% de las personas de 18 a 24 años dejó la escuela sin superar los estudios postobligatorios.
El informe, elaborado por el Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema (Inecse), órgano dependiente del Ministerio de Educación, señala notables diferencias territoriales. Junto al País Vasco, tienen los mejores resultados los alumnos de Navarra (18,2%), Madrid (18,6%) y Aragón (21,4%). En un grupo intermedio figuran Castilla y León (22,9%), Galicia (25,2%), Asturias (27,1%) y Cantabria (27,6%). Por detrás de Catalunya se encuentran La Rioja (29,7%), Canarias (32,6%), la Comunidad Valenciana (32,7%), Castilla-La Mancha (33,2%), Murcia (33,7%), Extremadura (34,8%), Baleares (35,8%) y Andalucía (36,3%).
Hace apenas unos días el secretario general de Educación, Alejandro Tiana, admitió que paliar la alta deserción de los jóvenes después de cursar los estudios obligatorios se ha convertido en uno de los principales retos del ministerio, porque, después de que a lo largo de la década de los noventa la tasa fuera cayendo de manera sostenida, desde el año 2000 se ha producido un parón "preocupante". Aparte de esperar a la aplicación de la futura ley orgánica de Educación, actualmente en el Senado, Tiana reconoció que están estudiando una serie de medidas de incentivación de la permanencia en las aulas, que implica "modernizar" el catálogo de titulaciones de FP y aumentar las pasarelas que comunican los estudios de especialización profesional al bachillerato. Desde el ministerio que encabeza María Jesús San Segundo reconocen la necesidad de "hacer más cercana a las necesidades actuales, más atractiva la oferta de la Formación Profesional", al tiempo que abogan por "romper la idea preconcebida de que si escoges un ciclo de FP estás cerrando definitivamente la posibilidad de hacer el bachillerato o llegar a la universidad".
El abandono de los estudios no afecta por igual a chicos y chicas. En muchas de las autonomías incluso el porcentaje de los alumnos dobla al de las alumnas. En el caso de Catalunya, más de un tercio de los muchachos de 18 a 24 años no han finalizado, como mínimo, secundaria, frente a poco más del 20% de mujeres de esa misma edad. Para el consejero de Educación de Asturias y profesor durante años, José Luis Iglesias Riopebre, buena parte de la explicación reside en la existencia de "un mayor grado de madurez" por parte de las alumnas, que las lleva a "estar más concentradas en clase" y "mostrar un mayor compromiso por los estudios".











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