En una enciclopedia de cuarto grado utilizada en la enseñanza en el año 1948 aparecía: “Anatomía genital;
los hombres y las mujeres tienen genitales externos e internos masculinos y femeninos que los caracterizan.
Su objetivo es la procreación. Ver figura 1 y 2”.
Sesenta años después, en 2007, si introducimos en cualquiera de los buscadores habituales de Internet
las palabras “información sexual” no aparecerán en ningún caso menos de 1.600.000 enlaces a los que
cualquier niño, niña o adolescente tienen acceso sin ninguna restricción, salvo la que sus padres hayan
podido o sabido imponer o habilitar, sin contar con la influencia de la televisión, la radio, las revistas y
otros medios de comunicación.ç
¿Cuál es la fuente de información real hoy en día entre tantos millones de puntos de información a la que
nuestros jóvenes dan credibilidad? Según la última Encuesta de Salud y Hábitos Sexuales publicada por
el INE y el Ministerio de Sanidad y Consumo, la principal fuente de información para ambos sexos y para
todos los grupos de edad sobre temas sexuales son las amistades y los hermanos y hermanas. La
importancia dada a la información es mayor en los hombres (43,9%) que en las mujeres (33,5%) y en
ambos sexos aumenta con el nivel de estudios. Luego, aunque se recibe mucha información, son sus
“iguales” quienes se la dan. Otro dato curioso a tener en cuenta, si preguntamos a los menores de 30
años quién les gustaría que les facilitara la información sobre temas sexuales, es que más del 50%
prefieren que sean los padres y un 25%, educadores o sanitarios.
Además, los datos de la encuesta citada nos dicen que cada año hay aún un millón de personas que
tienen relaciones sexuales con parejas ocasionales sin preservativo. Estas relaciones de riesgo pueden
implicar peligros físicos como las infecciones de transmisión sexual, el SIDA, los embarazos no deseados,
los abusos sexuales, el sexo no consentido ligado a la violencia de género, etc.
La escuela debe colaborar en el desarrollo integral de nuestras chicas y chicos, acompañándoles en su
camino hacia la edad adulta. Para ello, no sólo es necesario transmitirles contenidos, sino también
ayudarles a construirse como personas autónomas y libres, colaborando en el desarrollo de todas sus
potencialidades, facilitando que adquieran las competencias básicas. La educación de los sentimientos
y las emociones tiene que estar presente en la práctica diaria, porque somos seres que sentimos y nos
emocionamos igual que respiramos.
Esta Guía ha sido elaborada por profesionales del ámbito educativo que llevan a cabo el proyecto de
Educación Afectivo-Sexual en un centro escolar de la red pública. Es una propuesta para el profesorado
desde el profesorado.
La guía, que pretende ser sencilla y útil, no elimina la necesidad de formación de las personas que quieran
llevarla a las aulas. Más bien, abre las puertas a la necesidad de saber más.
