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Juventud y violéncia de género

Emilia Caballero Álvarez






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Comunicación presentada por Dña. Emilia Caballero Alvarez, Adjunta 1ª al Síndic de Greuges de la Comunidad Valenciana, en las XVI Jornadas de Coordinación entre Defensores del Pueblo. Madrid. 2001



Los datos recogidos en una muestra de 365 varones , entre 16 y 18 años han demostrado que éstos tienen interiorizadas actitudes sexistas: el 53,4% considera a la mujer como débil e inferior , pero desde posiciones más indulgentes protectoras y sutiles “sexismo benévolo”.

El 23% tienen la convicción de que la debilidad de las mujeres legitima al varón para ejercer la autoridad dentro de la pareja.”sexismo hostil” .

Por otro lado el 35,4% está de acuerdo o muy de acuerdo con actitudes que justifican, niegan o minimizan la violencia contra la mujeres. Y el 72% tiende a justificar dicha violencia achacándola a la locura, al paro o a las drogodependencias, frente al 72% de las chicas que la achacan a causas sociales. De cualquier modo el riesgo es alto ya que el 24% de éstas no detecta el “sexismo hostil” y el “benévolo” no lo identifica el 43% [1]

Por su parte el estudio realizado durante cuatro años (1998-2000) entre 480 jóvenes de 14 a 18 años por un equipo de expertos en psicología de la Universidad Complutense de Madrid, llega a la conclusión de que uno de cada cuatro adolescentes tienen opiniones claramente discriminatorias. El 35% participa de los estereotipos y reparto de roles tradicionales. En cuanto a la violencia del varón hacia la mujer sólo la repudia el 52% de chicos frente al 85% de chicas. El 31% del total no sabe nada sobre los movimientos feministas y mujeres que hayan destacado en ese ámbito. En una horquilla entre el 31% y el 65% no pueden mencionar a ninguna mujer destacada a lo largo de la historia y relacionada con la ciencia , el arte o la política. Por último el 99% no sabe lo que es la democracia paritaria.

Todo ello es el caldo de cultivo en el que aparece la violencia contra las mujeres, pues en ese contexto no se les proporcionan a los jóvenes los mínimos elementos que les alejen de la posibilidad de ejercer/padecer violencia. Como quiera que nos encontramos ante un fenómeno que vulnera la mayoría de los derechos fundamentales tal como especifica el estudio sobre “la violencia doméstica contra las mujeres” del Defensor del Pueblo (1998): el derecho a la vida, a la integridad física, y moral, a la dignidad, seguridad, libertad e igualdad. Tras la realización del mencionado estudio, me permito sugerir aquí , y como una segunda etapa , que las distintas Defensorías en virtud de las competencias que tienen asignadas, establezcan un plan común de prevención para adolescentes y jóvenes en colaboración con las instituciones educativas entre otras y asociaciones de mujeres expertas como recomienda la resolución A-4- 02250/97 de la Unión Europea. Con dicho plan se contribuiría , sin duda, por parte de las Instituciones que representamos a la eliminación de estereotipos y a mitigar el riesgo de ejercer / padecer violencia de género, a la vez que alentaría un tratamiento de la violencia de género más profundo y menos mediático del que tiene en la actualidad , que conlleva un elevado nivel de banalidad y simplificación.

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[1] Fundación Mujeres .Estudio previo proyecto DETECTA.


19 septiembre 2005


     
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