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Guía de formación para la participación social y política de las mujeres. Manual de la alumna

Luz Martínez Ten y Rosa Escapa Garrachón

Luz Martínez Ten




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Texto revisado con la colaboración de Amelia Valcárcel

Este trabajo está dedicado a todas las mujeres que han aplicado sus saberes y esfuerzos al “bien público” a menudo desde la más completa invisibilidad. Ojalá pronto sus trabajos aparezcan a la luz pública.



Esta Guía de formación para la participación social y política de las mujeres coincide con los veinticinco años del Instituto de la Mujer. Una fecha significativa para la democracia en España porque la creación de este organismo permitió encauzar un proceso por el cual la sociedad española avanzó en la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en la lucha contra toda situación de discriminación o marginación de la mujer. Si volvemos la vista atrás y recordamos cuál era la situación que vivíamos, tanto social, como económica, política o legal, y observamos el camino recorrido, comprendemos cuán importantes han sido los logros y adelantos conseguidos.

El avance ha sido consecuencia, en gran parte, del trabajo que todas hemos realizado en muy distintos ámbitos. Las mujeres españolas nos incorporamos a la democracia con la mirada puesta en las reivindicaciones de las compañeras europeas y americanas que, después del mayo del sesenta y ocho, habían reavivado el debate de la igualdad, con nuevas vindicaciones y planteamientos sobre la participación de la mujer en la sociedad. En nuestro caso, a pesar de contar en nuestra historia con figuras tan relevantes como Concepción Arenal, Pardo Bazán, Carmen de Burgos, Clara Campoamor, María de Maeztu, Victoria Kent, María Lejarraga, María Zambrano y muchas otras que tuvieron una presencia determinante en la España moderna y la Segunda República, la situación de la mujer retrocedió, durante cuarenta años, hasta la llegada de la democracia, en la que de nuevo se abrieron las arterias de la participación política y social. Así, en muy pocos años, las mujeres organizadas en el movimiento feminista, asociaciones, partidos políticos y universidades comenzamos a trabajar por unos derechos que hasta entonces habían sido una utopía y que en otros países europeos eran ya realidades cada vez más consolidadas. En el momento actual no sólo hemos conseguido equipararnos en derechos, sino que además hemos trazado nuevas estrategias en el desarrollo de la igualdad real, aprobando leyes como son la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres o la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia, que hoy son un referente internacional.

Este proceso no hubiera sido posible sin la participación, activa y comprometida, de mujeres que han ido escribiendo, uno a uno, los renglones que nos llevan al presente. Mujeres que comenzaron encontrándose en los márgenes de una sociedad que negaba sus derechos fundamentales como seres humanos; mujeres que rompieron los límites de un rol obsoleto que las marginaba impidiendo su plena participación en el espacio público, pero, sobre todo, mujeres que aspiraban a construir una sociedad más justa, libre democrática e igualitaria.

La tarea no ha sido fácil pero, en estos años, las mujeres españolas han sabido investigar, crear redes, vindicar, poner palabras a situaciones que no se percibían como discriminatorias, imaginar nuevos modelos de relación entre géneros, diseñar medidas de acción positiva para llevar a la práctica todo un proceso de implementación de la igualdad en pro de una mayor dignidad del conjunto de la sociedad.

A pesar de lo difícil que ha sido llegar a muchos de los lugares de los que estábamos históricamente excluidas, la creación de redes y el reconocimiento de los logros y la autoridad de las compañeras nos ha permitido aprender en colectivo e incorporar nuestra visión, experiencia y expectativas a la política, la economía, las relaciones, la cultura, etc.

Así, hemos aprendido a participar en asociaciones, partidos, instituciones…, a empoderarnos, a reconocer autoridad a otras mujeres, a desafiar una estructura profundamente patriarcal, a crear nuevos organismos, planes, estrategias… a situarnos de otra manera en la sociedad y en la política.

De estos aprendizajes trata este libro. A partir de las aportaciones tanto históricas y testimoniales, como académicas, se ha reunido en los diversos capítulos el saber que hemos ido creando a partir de nuestra experiencia para participar en el espacio social y político.

En las primeras páginas se comienza por relacionar el feminismo con procesos, ámbitos y realidades tan importantes como la democracia, la paz, la igualdad o el poder. Posteriormente se hace un viaje por la historia del feminismo para seguir por capítulos que aterrizan en acciones tan concretas como son la planificación desde la perspectiva de género, el liderazgo, los obstáculos, la comunicación, la negociación, las habilidades sociales o el trabajo en equipo. Lecciones todas que parten de nuestra experiencia y que subrayan la importancia que tiene el que incorporemos nuestra propia mirada a la politica.

Desde estas líneas quisiera dar las gracias a Amelia Valcárcel, nuestra maestra y amiga, por acompañarnos en este viaje y compartir con nosotras su tiempo, esfuerzo, saber y trabajo en la revisión y corrección de estos manuales; a Dolors Renau por liderar la primera propuesta, a la Diputació de Barcelona, el Ajuntament de Sant Boi y el Instituto de la Mujer de Extremadura, que realizaron las primeras ediciones, por cedernos el material. Pero, sobre todo, a todas las mujeres, compañeras y amigas que habéis aportado vuestra experiencia y vuestra voz en la construcción de la práctica política desde la perspectiva de género.

Rosa María Peris Cervera
Directora General del Instituto de la Mujer






     
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