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El laboratorio está en la cocina. El aprendizaje de la química en el IES Josep Pla es también un proceso de coeducción







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¿Qué diferencia hay entre una mezcla y una disolución? La misma que hay entre un vaso de leche con galletas y otro de leche con cacao. En el primero las galletas y la leche se diferencia a simple vista. En el segundo, las partículas del cacao se colocan entre los vacíos que dejan las partículas de la leche. Para llegar a estas conclusiones no hicieron falta microscopios,. Un vaso y los ingredientes adecuados sirvieron para aprenderla diferencia entre una mezcla y una disolución, extender ese aprendizaje a la vida cotidiana y, tal vez, tan importante como el resto, para modificar patrones sexistas.

Nuria Solsona, profesora de química de ESO y bachillerato, lleva 25 años dando calses. Hace unos cuantos que se planteó si no habría otra manera de enseñar la química, hacerla más proxima y, a la vez, variar las divisiones y esquemas tradicionales chico/chica. Vio que la cocina es como un laboratorio en el que cazuelas, sartenes, vasos, calor, frío... pueden transformarse, sin ni tan siquiera ponerle imaginación, en las herramientas de una oficina de investigación.

Vió tambienque sería una fórmula divertida de enseñar y aprender y vio que por fin podría cumplir uno de sus anhelos: dar categoría académica al saber que las mujeres han acumulado durante siglos. Así que se puso manos a la obra, inició un proyecto innovador, consiguió subvenciones y montó una cocina en el IES Josep Pla, en el Turó de la Peira (Barcelona) que muchos quisieran para su casa.

La profesora, que confesó no ser una cocinitas, entusiasmó con su experiencia a las más de cincuenta mujeres y dos hombres que escucharon su intervención en el seminario sobre Mujer y carrera profesional que organizó el Departamento de Métodos de Investigación y diagnóstico en Educación (MIDE) de la facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona. La profesora de la Universidad de Santiago de Compostela, Elisa Jato, y la de la Ramón Llull, Sofía Gallego fueron otras de las ponentes.

Este peculiar seminario auspiciado por el grupo de investigación GREDI y por el seminario permanente d eorientación profesional, se enmarca dentro de los encuentros anuales que las profesoras Julia V. Espín y María Luisa Rodríguez organian para reflexionar sobre los problemas de las mujeres en el mundo de la educación, de la publicidad y de otros ámbitos de la sociedad con el objetivo claro: mitigar la todavía existente discriminación de sexo.

Nuria Solsona deja calro que hacer química en la cocina "no es hacer química de baja resolución", al contrario, y luego explica con pasión como chicas y chicos se enfrentan a la cocina "de la misma forma. No hay dos maneras de entender cómo y por qué sube un bizcocho". El proceso de trabajo es el mismo que se haría en el laboratorio y los estudiantes deben redactar después un informe científico explicando los platos que han elaborado y los procesos que han seguido, con fórmulas incluidas, para llegar a ellos.

Trabajar la química en la cocina título que Nuria Solsona da a su ponencia y a su experiencia "permite trabajar valores, algo que la química tradiciona no hace" y, además "conseguimos un alto nivel de implicación de chicos y chicas, y otra mirada hacia el saber acumulado de las mujeres. Subvertimos el concepto de coeducación, extendemos la noción de habilidades consideradas como femeninos en el currículum escolar y modificamos la centralidad de los saberes masculinos en el currículum familiar".

Nuria Solsona dice con contundencia que tras 25 años de docencia y aprendizaje no volverá "nunca más a hacer química en el laboratorio" . Ahora acaba de ser fichada por el Departament d’Educació para trabajar en los programas de coeducación y, de momento, la cocina del instituto no tiene quien la ocupe.

Fuente: La Vanguardia






     
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