La educación afectivosexual y la coeducación son
cada vez más necesarias en una sociedad que, pese
a que parece bien informada, continúa manteniendo
fuertes dosis de desconocimiento y perpetuando unas
relaciones desigualitarias.
Esta desigualdad impide que se produzca un desarrollo
integral de la persona y que se fomenten relaciones
de dominio-sumisión que pueden desembocar en
violencia de género.
Nuestra sociedad tiene una estructura jerárquica y
patriarcal. Como consecuencia de ello, se reproducen
relaciones sociales de dominio-sumisión. Socialmente
el papel de dominio se le atribuye al varón y el de
sumisión a la mujer. La relación de poder va más allá
del heterosexismo y se plasma en todo tipo de parejas
porque es el modelo de vínculo afectivo y amoroso
aprendido.

- Educación afectivosexual y coeducación