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DE ATAPUERCA A LINUX: Aspectos psicociales de las nuevas tecnologías

Por Carlos Moreno Rodríguez y Esther Fernández Fernández






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ÍNDICE:

: Presentación,

: El significado de la Evolución,

: La Evolución Tecnológica,

: Tecnología y Sociedad,

: Hacia una tecnología y sociedad inteligentes: El ejemplo "Linux",

: Bibliografía

PRESENTACIÓN

La ponencia que tienes entre tus manos, no trata de conclusiones sino de consideraciones acerca de la evolución tecnológica del hombre. Lejos de planteamientos simplistas, la seriedad e influencia de las nuevas tecnologías en el presente y en el futuro, impele a adentrarnos dentro de su complejidad y aplicabilidad social. Esto, con ser una tarea ímproba, no resta rigor a los aspectos que se presentan a continuación que, dicho sea, no son la totalidad de aspectos que se pueden abarcar.

Los aspectos psicosociales de la evolución tecnológica no son un producto acabado, en tanto hablamos de un proceso de adaptación que se está llevando a cabo en estos momentos. Carecemos de la perspectiva histórica, pero tenemos la intersubjetividad del "yo estuve allí". Es decir, la retroalimentación es experencial y, a partir de la vivencia de ciertos acontecimientos abordamos el estudio.

Lo primero con lo que te vas a topar es que no vamos a hablar de "bites";, de RAM, de sistemas operativos o cosas similares (al menos, no en profundidad). Aquí te vamos a invitar a que nos acompañes en nuestros pensamientos y reflexiones sobre las personas: lo que han hecho, lo que hacen y lo que pueden hacer en su evolución tecnológica. Curiosamente, una de las preguntas que nos acucian es la de si nuestros ancestros (el homo erectus, el homo habilis, etc.) tenían o no personalidad; cuestión ésta que no ha sido respondida aún por la rama científica que trata estas cuestiones -la Psicología de la Personalidad-. En el supuesto que la tuvieran, es factible que aquella evolucionara junto con los cambios físicos y sociales que se iban produciendo e, inclusive, podría explicar algunas reminiscencias del comportamiento humano actual. Probablemente, las cosas que no se ven -como la personalidad-; sean las más difíciles de escudriñar; y, sin decir que no existen, siempre podremos dudar de nuestros supuestos.

Otra cosa que se esconde en la ponencia es que no se va a tratar de informática, y sí de información. Sobre todo, del lado humano de ésta. Entonces, no podemos eludir hablar de lenguaje, comunicación, significados, representaciones mentales y un largo etcétera que irás descubriendo o reconociendo. La realidad virtual estaba ahí desde tiempos inmemoriales, aunque quizás hizo falta que estuviéramos frente a un computador para darnos cuenta de su inmensidad.

Finalmente, realizamos un estudio exploratorio sobre el uso de una determinada tecnología: GNU/Linux. Su porqué, entra dentro de este intercambio constructivo del significado de la evolución tecnológica. No haríamos justicia si dejáramos de mencionar la colaboración desinteresada de Hispalinux en este estudio; lo cual no sólo honra a dicha asociación, sino que la hace ser pionera en la comprensión social, política, económica, pedagógica y cultural de las nuevas tecnologías aplicadas a los ordenadores. No basta tener una tecnología, sino saber qué se está usando y para qué se usa. Frente al uso responsable, encontramos el abuso comercial. Mas esto, lo podrás entender si continúas leyendo...

EL SIGNIFICADO DE LA EVOLUCIÓN

No hace falta ser un avezado antropólogo para trenzar un buen esbozo teórico que configure y dé sentido a lo que hay en nuestro alrededor. Atrás quedaron los pensamientos míticos sobre creaciones divinas e intervenciones de fuerzas cósmicas inescrutables. Después del big-bang, el universo sigue una evolución que, a nuestros ojos mortales, parece infinita. El que esa evolución tenga una estructura inteligible, es lo que tratamos de desvelar desde hace milenios.; si bien, desde una perspectiva científica, no se puede decir que sea mejor o peor: simplemente sucede.

Aparte de los significados antropológicos tradicionales del término evolución, hoy se añade otro campo semántico de gran magnitud inferencial respecto a su hilvanación global con el campo científico: la información.

Si algo caracteriza a la evolución biológica, es el incremento de la complejidad. Dicha complejidad se puede cifrar en la cantidad del caudal informativo y, en cierto modo, la calidad de esta información.

Un cromosoma contiene veinte mil millones (2·1010) de bits de información. Esto corresponde, más o menos, a tres mil millones de letras, unos quinientos millones de palabras y unos dos millones de páginas (cuatro mil libros, aproximadamente). Es decir, la información genética equivale a un banco de datos enorme, cuestión lógica porque configuran organismos tan complejos como el ser humano. Por ejemplo, los módulos Viking I y II de la exploración a Marte, tenían unos millones de bits de información; algo más que una bacteria pero mucho menos que un alga.

CUATRO SIGNIFICADOS TRADICIONALES DE LA EVOLUCIÓN

1º- Proceso general del cambio en poblaciones y especies.

2º- Progreso inevitable de forma de vida inferiores a otras superiores (en desuso y desacreditado).

3º- Origen de grupos diversos o filogenias a partir del registro fósil y los estudios bioquímicos.

4º- Mecanismo por el que se producen los cambios en las especies (p. ej., la selección natural.

Dicho de otro modo, la evolución se puede cifrar en un incremento de la información cualitativa y cuantitativamente. Y esta interpretación puede interesar a los informáticos desde diversos puntos de vista. No sólo la variante humanística que dice que detrás de los ordenadores hay personas (consideración, por parte, razonable) hace de la informática una cuestión interactiva hombre-máquina, sino que se impele a razonar en un continium de transmisión de la información.

Para estas migraciones informativas de intercambio -ya sea a nivel genético o extragenético- se emplean mecanismos de orden natural, artificial o de ambos a la vez. A los mecanismos artificiales -no naturales- que se emplean para transformar la realidad (intercambiar información con el fin de que salga nueva información), se le puede llamar tecnología: la información que crea más información, la intercambia, la modifica, la repite, la representa y la reproduce.

A los grandes cambios fisiológicos del hombre, tales como la bipedestación, la encefalización u otros de interés anatómico, siempre les ha tenido que acompañar una evolución tecnológica en el uso de herramientas, útiles y de la transmisión de la información entre semejantes, que permitieron una mejor nutrición y, con ella, un aumento demográfico. Ante el incremento de individuos y, frente a la autorregulación natural, las formas de organización social también son fuentes tecnológicas de primer orden.

El significado de la evolución, por tanto, se puede establecer en un aumento del caudal informativo. En el caso del hombre, este caudal informativo es natural y artificial, genético y extragenético.

LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

La evolución de las tecnologías es reducible a la evolución de procesar, almacenar, recuperar e interpretar la información. Básicamente, la información que maneja el hombre, desde tiempos inmemoriales, se hace a través del lenguaje. Para no adentrarnos mucho en la prehistoria, tomemos el ejemplo de los dos tipos de homo sapiens conocidos: el de neandertal y el de cromañón. El primero está extinto y, del segundo, quedamos nosotros para dar testimonio de nuestro antepasado más reciente.

La diferencia sustancial entre estos dos tipos de homo sapiens radica en su tecnología, en la forma que usaban la información y la comunicaban. Anatómicamente, eran muy similares; quizás, a nuestros ojos, los neandertales eran un poco más feos, pero no mucho más. Los neandertales procuraban enterramiento a sus muertos, fabricaban herramientas y tenían una organización social relativamente compleja. Asimismo, es bastante probable que usaran un lenguaje para comunicarse alrededor de un fuego que podían hacer y mantener. Su procedencia es netamente europea, evolucionando de los homos migrados de África y adaptándose a las glaciaciones y climas europeos. En la Sierra de Atapuerca existe un registro fósil que prueba la evolución independiente del África.

Hace unos cien mil años, ambos tipos se debieron encontrar en el Próximo Oriente: "el señor neandertal, supongo"; Los hombres modernos venían de su cuna africana. También enterraban a sus muertos, usaban herramientas y conocían -o aprendieron- a usar y hacer fuego. Tenían una organización social y poseían un lenguaje. Entonces, ¿cuál era la diferencia, aparte de unos rasgos faciales más o menos pronunciados?

La tecnología que usaban los hombres modernos venidos de la cuna africana era superior a la de los neandertales. Sus útiles tenían mejor acabado, eran más perfeccionados, servían para más cosas y usaban distintos materiales para su confección. Es decir, la tecnología era más plástica y sus productos más especializados y mejores. Esto incrementaba la nutrición y las condiciones generales de vida de los individuos y grupos. Curiosamente, esta tecnología la aprendió el neandertal en sus etapas finales, incorporando un aprendizaje de los contactos que tuvo con los hombres modernos (no siempre pacíficos, por cierto). Sin embargo, había una cosa para la que no estaba preparado físicamente y, por ende, le fue imposible aprender: el lenguaje que usaban esos caritas de niños de los cromañones.

El aparato fonador de los neandertales es un tanto distinto al del hombre moderno. Suponemos, entonces, que el lenguaje empleado por aquellos era un poco más gutural que el nuestro, menos rico y plástico. Limitados a vocales del tipo i y u, limitaban a su vez la información que estaban dispuestos a representar y a procesar. La verdadera revolución que trajeron del África los hombres modernos fue un lenguaje de alto valor simulativo y representativo, con la eficacia social que ello conlleva. La información y el modo de transmitirla jugó un importante papel dentro de la evolución humana.

El uso de un lenguaje de alto nivel, adaptable y modificable, además de representativo es un concepto que se utiliza para procesar información de cualquier tipo y en grandes cantidades. Y ese fue el gran triunfo evolutivo del hombre moderno; tanto, que no hemos dejado de utilizarlo sistemáticamente desde aquellos días.

Hubo otra revolución, ya dentro de los hombres modernos, acaecida hace más de 10.000 años: la neolítica. Aquí ya no hay modificaciones fisiológicas que destacar, sólo diferencias sustanciales en el modo de manejar la información disponible. Esta revolución trajo la domesticación de plantas y animales. Esto, que hoy parece obvio, resultó ser de una eficacia extraordinaria para el surgimiento de poblaciones sedentarias, ciudades y un entramado social basado en la especialización del trabajo. Y lo que resulta es un poder informativo que cristaliza en la escritura.

A la organización social basada en familias y clanes, la sucede otra de igual carácter jerárquico pero sin fundamento sanguíneo de forma unívoca. Hablar y manejar información de forma común es el nexo de unión; aunque, como nos enseña la historia, no totalmente independizado de la sangre (las monarquías hereditarias que perviven en el presente, son claros ejemplos de la importancia que se dan a los lazos de sangre, aún hoy en día).

Sin embargo, la agricultura y la ganadería no aparecieron en todos los sitios simultáneamente y con igual rigor. Unos lo aprendieron de otros, o lo descubrieron en diferentes momentos (ejemplo son los pueblos precolombinos americanos). Los pueblos que utilizaron esta nueva tecnología demostraron un poderío demográfico sobre sus vecinos y, con ello, una supremacía geopolítica. La agricultura y la ganadería supusieron, como el fuego, un gran avance evolutivo para los grupos que las inventaron y adaptaron; mas tampoco se difundieron con una rapidez inusitada.

Esta nueva formulación urbana y sedentaria necesitaba formas de organización social que abundaran en la complejidad que se había generado. Aunque hubo intentos de códigos y de regulación social del comportamiento -Código de Hamurabi, por ejemplo-, fue con el derecho romano donde alcanzó su máxima expresión y extensión en el mundo antiguo esta tecnología. Paralelamente y con cierta anterioridad, se producía una reformulación en la forma de obtener información. Si antes la revelación y la religión explicaban con prontitud lo que había en el mundo, la filosofía y una protociencia empezaban a dar explicaciones y descripciones más factibles y creíbles sobre lo que acontecía. A partir de este hecho -del Mito al Logos-, la manera de obtener información trató de ser más veraz y más fiable. No bastaba con generar información a través del lenguaje, sino que había que hacerlo con propiedad. Con los filósofos, y más tarde con los científicos, toda información debe ir acompañada de pruebas y razonamientos que hablen en su favor o en su contra; porque la información en sí, no conlleva necesariamente conocimiento.

Los avances en la medicina y su ulterior socialización (su acceso por parte de la población en general), en diversos momentos de la historia, abundaron en remedios y curas contra males endémicos que, la naturaleza, hacía las veces de regulador demográfico de estos primates rebeldes.

Lo que se ha dado en llamar Revolución Industrial también se debe considerar un hito tecnológico de gran magnitud. Pese a los efectos catastróficos que supuso su radicalidad contaminante y consumista, en absoluto hay que desdeñar los avances científicos y técnicos: la máquina de vapor y la auténtica conmoción en los transportes, la vacuna, el capitalismo y la nueva escena política con la aparición del sufragio universal, etc. Podemos decir, sin equivocarnos mucho, que somos los herederos directos de este modo de vida. La información y el conocimiento comienzan a ser considerados de una forma social, porque el impacto de ciertos hechos son interpretados por las poblaciones y usados en consecuencia. Asistimos, a partir de ahí, a fenómenos de masas que no fueran las guerras (hasta entonces, la reunión de seres humanos más ingente que se hacía). La huelga se convierte en una herramienta de las clases sociales que sirven de mano de obra frente a las más poderosas y, su presión, alcanza a los mismísimos estados.

La escritura que, en el medievo, era privilegio de unos pocos, empieza a extenderse su uso hace dos siglos y, derivado de ello, la extensión informativa, de ideas y de conocimiento a cualquier escala. A ello contribuyen, sin lugar a dudas, los planes de enseñanza de las naciones; que van alfabetizando a la población de forma gradual.

Finalmente, este trasiego informativo y evolutivo ha dado a la sazón, la tecnología de última generación que nos trae al caso: la informática; textualmente, automatismos que manejan información. Como cualquier tecnología, no está implantada de igual manera en el mundo ni en todos los sectores. Pero el dominio de la misma significará, sin ningún género de dudas, un avance para los pueblos que la adopten. Si hemos mantenido que la evolución es un incremento de la complejidad y de la información, todo aquello que ayude a manejarla y a interpretarla, abundará en el conocimiento.

TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD

No nos cansaremos de repetir en la presente ponencia que información y conocimiento son cosas distintas. El conocimiento está basado en la información, pero no toda información significa conocimiento. Esto es un error que, los especialistas en la demagogia, se han encargado de difundir. Una información sin elaborar y sin integrar con otros conocimientos, puede ser catastrófica. Pensemos en la emisión radiofónica que catapultó a Orson Wells a la fama: centenares de norteamericanos salían huyendo creyendo que los extraterrestres les estaban invadiendo. Una información mal procesada puede resultar nefasta. Sin embargo, cuando la conocida compañía petrolífera de la Shell vendió su activo en Irán, se adelantó a los acontecimientos y logró salvar gran parte de su patrimonio antes de la revolución socio-religiosa que se produjo. Su información, además de ser de primera mano, se procesó acertadamente. Rara vez se acierta a ver las cosas desde un despacho, y menos todavía, si los errores fatales no van a suponer una merma de ingresos. Y esta es la gran resistencia al cambio y a la evolución: cambiar me supone más esfuerzo que el no hacerlo. El pensamiento a corto plazo y el beneficio inmediato es lo que se conoce, desde los romanos, con la política de pan y circo (un pueblo que no pasa hambre y que está entretenido, da pocos quebraderos de cabeza a los gobernantes).

Más que ensalzar a las nuevas tecnologías -de lo que ya se ha hecho una verdadera apología en otros sitios-, trataremos de visionar los problemas que generan para que, en la medida de lo posible, mejoren nuestro paso evolutivo. Y lo primero con lo que nos topamos es que las nuevas tecnologías se presentan como una necesidad para todo. Esto es una verdad a medias, porque ni todo es tan ’nuevo’, ni se necesita la tecnología por la tecnología. La frase hecha de que por tener cuatro ordenadores estamos a la vanguardia tecnológica, llena la boca de los políticos pero no la de sus contribuyentes. A esos ordenadores hay que llenarlos de información valiosa. De nada vale tener el mejor procesador de textos instalado en tu ordenador personal, si no se tiene nada qué decir. Cervantes o Shakespeare, por poner ilustres ejemplos, no usaban ordenador y nadie duda de su talento. Es decir, el conocimiento o la información valiosa no necesita ordenadores, porque sería impensable que la humanidad hubiera progresado algo hasta ahora. En general, la humanidad ha vivido más tiempo sin ordenadores, que con ellos (proporcionalmente, menos de un día en un año).

Entonces, ¿qué nos impulsa a hablar tanto de las nuevas tecnologías? En palabras de Bill Gates: Cuando oiga la frase "autopista de la información" imagine un mercado o una bolsa de valores en lugar de una carretera. En una palabra: ¡dinero!. Migrar, intercambiar o proponer información significa hacer negocio y dinero. Los automatismos que facilitan ese intercambio informativo, también facilitan la obtención de dinero. Y esta es la quinta esencia de esta tecnología de nuevo cuño, heredera directa de la revolución industrial. Porque el efecto de la telemática sobre mejoras democráticas, de asistencia social y cosas similares es prácticamente nulo. Lo único que pone de manifiesto es la diferenciación social entre unos y otros: yo sé encender y apagar un ordenador y tú no; luego soy diferente.

Las nuevas tecnologías proponen menores costes y ahorro de tiempo, lo que significa, en términos económicos, más dinero para quien las adapte, lo que no quiere decir que ese excedente de dinero redunde en un beneficio social. Otrosí cabe preguntarse si la instantaniedad tiene su simetría interpretativa en el cerebro humano. Esto provoca la creencia extendida de las cosas aquí y ahora, lo que no siempre es posible. No damos tiempo a una reconstrucción organizativa de la información: usamos y tiramos información dándonos igual su valía. Hoy un futbolista puede ser un auténtico ídolo aun siendo un ignorante auténtico. Esta forma de procesar información de usar y tirar, no nos deja pensar con claridad; así mañana, el ídolo de hoy, se convierte en fantoche porque interesa tener esa información y no la otra.

Pero el negocio, el dinero, es quien promociona este modo de procesar información y, curiosamente, lo llama conocimiento: ¡la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento! Por meras probabilidades, la inmensa mayoría de informaciones que recibe, procesa, maneja o expresa un ser humano en la actualidad es más basura que otra cosa. De esta suerte, se constituyen la ideología de la modernización y de la eficacia; donde se estipula que, un ordenador te va a hacer estar a la última y te realiza las cosas más rápidamente. Todos conocemos a personas de clase media que compraron y compran un ordenador para tenerlo poco más que de adorno. Finalmente, sus hijos, terminan engullendo esa máquina informativa para jugar y con la excusa de hacer las tareas escolares. ¿Mejora un ordenador sustancialmente las condiciones de vida o de trabajo? De ciertos trabajos y de ciertas vidas, desde luego (verbi gratia, el y la de Bill Gates); de otros, habría que analizarlo con detenimiento. Estar sentado frente a un monitor ocho horas seguidas al día puede ser tan traumatizante como bajar a la mina en condiciones infrahumanas.

Es muy interesante ver cómo se ha aumentado espectacularmente el uso y número de computadoras en la administración pública y, comprobar que, su productividad, sigue teniendo equivalencias similares a 1970; luego parece que se hace más por imagen y prestigio que por servicio al ciudadano. Con lo cual, en vez de abrazar el pensamiento filosófico y científico (logos), volvemos a los mitos:

* El Mito del Progreso
* El Mito de la velocidad ante todo
* La religión de la Modernidad
* La obsesión del cambio como sea
* La etiquetación y estandarización de todo (hasta lo que no se puede).
* Renuncia a todo juicio crítico sobre lo que hace la técnica.
* El Mito de la confiabilidad del sistema (el sistema no puede fallar, sólo los individuos se equivocan).

Es un hecho constatado que, los U.S.A., son los mayores importadores de información bruta y, también, los mayores exportadores de información elaborada (o que dicen que está elaborada). Entre medias, el dinero vuela hacia dicho país mejorando el nivel de vida de los que viven en él y, empobreciendo a los que no lo hacen; porque si Europa no puede competir, el Tercer Mundo, desde luego, ni pensarlo.

R. Gubern, en 1994:

Cuando los profetas de la opulencia comunicacional nos hablan con euforia de las virtudes de la autopistas de la información y de la sociedad de los quinientos canales, hay que preguntarse con qué ’software’ se llenarán estas autopistas y estos canales (y quién podrá pagar sus servicios más elitistas o especializados). Europa no posee los recursos financieros, ni técnicos, ni la tradición para llenar tantas horas de programación en el campo de la cultura y el entretenimiento. Por lo tanto la apertura de estas autopistas y de estos canales la empuja a la dependencia de las grandes despensas de ’software’ norteamericano

Internet, la red, como tal, no tiene propietario; si bien, Microsoft está presente en el 85% de los ordenadores y tiene una facturación superior al doble de General Motors. ¿En manos de quién está la información? Los modelos particulares y propietarios están suplantando por medio de los hechos consumados a los intereses de la ciudadanía general.

Las nuevas tecnologías de la información son una bomba política; porque al tonto lo hacen más tonto y al listo más listo. En términos evolutivos, la selección natural la opera el dinero que te permite tener acceso o no a la información y a una calidad de la misma.

La gran paradoja de todo ésto es que, en la tecnología de la información, lo que realmente se produce es incomunicación y ruido en las relaciones humanas. P. Virilio, en 1996:

Los medios de comunicación industriales disfrutan de una depravación singular de las leyes democráticas. En efecto, si la televisión y, por ósmosis, la prensa no disponen a priori de la libertad de anunciar falsas noticias, nuestra legislación les concede el poder exorbitante de mentir por omisión, censurando y prohibiendo las que no les convienen o pueden dañar sus intereses.

Parece que sólo es "información" aquello que dicen unos pocos qué es información. Increíblemente, los mal llamados medios de comunicación, son más por lo que saben y se callan, que por lo que dicen.

¿Qué sociedad nos deparan las nuevas tecnologías si no hay pensamiento filosófico y científico que las procese?

. Sociedad de la fascinación (star system)
. Sociedad de la falsa participación ( la audiencia ha decidido...)
. Sociedad del pensamiento único (control de las masas)
. Sociedad bipartidista (centro-derecha y centro-izquierda)
. Sociedad irracional y mítica
. Sociedad de las desigualdades, anacronismos y discriminaciones.
. Sociedad de la destrucción del ecosistema planetario
. Sociedad de la incertidumbre y el caos

No obstante, cabe decir que el panorama no ha llegado a índices insostenibles, aunque lleva camino. Esto es una clara alerta sobre los peligros que esconden los abusos de la industria tecnológica. Cada vez más, se levantan voces que hablan de salvaguardar los derechos fundamentales del ciudadano que tanto esfuerzo llevaron a su consecución: la intimidad, la seguridad, la propia libertad o el libre acceso a las tecnologías, se apuntan como derechos ciudadanos. Entre estas voces, las hay que se expresan en favor de la ciberdemocracia y la participación directa de la ciudadanía en los asuntos de estado. Muchas, claman por lo que supone la tiranía comercial y de mercado que existe sobre la información.

Grupos de usuarios de nuevas tecnologías se unen y se asocian en pro de defender sus derechos frente a las grandes corporaciones o la ceguera de las administraciones públicas. Un nuevo lenguaje se empieza a hablar a través de la red: la información no es valiosa sino va acompañada de formación...

HACIA UNA TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD INTELIGENTES: El ejemplo "Linux"

Resulta evidente que, si detrás de una máquina que hace las cosas más rápido, más eficazmente y con colores que lo adornan, existe una conculcación de derechos fundamentantes y de una sana ética constructiva; lejos de estar innovando, se está retrocediendo, porque se antepone el dinero y la velocidad a las personas. Tanto las tecnologías como las sociedades humanas han de obrar con prudencia y tino ante la avalancha informativa que se nos avecina. Tratarán, bien o malintencionadamente, de transmitir millones de informaciones a cada cual más disparatada y caótica; sin embargo, las personas que tengan su norte establecido, pueden ver sus objetivos cumplidos con creces. No hace falta ser un sabio de la informática para manejar información de forma inteligente, pero tampoco hay que ser tan estúpido como para fiarse de cualquier cosa que nos pongan a la vista.

Como ejemplo y alternativa a los peligros que acarrean las aplicaciones indiscriminadas de las nuevas tecnologías, vamos a poner a GNU/Linux (o sencillamente Linux, para abreviar). Linux es un sistema operativo que hace funcionar ordenadores en casi cualquier plataforma y arquitectura (PC’s, Mac,...). Esto, lejos de suponer una simplicidad, lo convierte en uno de los más versátiles y flexibles sistemas operativos que hay en el mercado. Su coste real puede ser cero; o como mucho, en las versiones comerciales, muy por debajo de otros sistemas. Con ser un dato interesante para las economías domésticas, habrá que establecer la razón calidad/precio para obtener una respuesta afirmativa. Podríamos adentrarnos en argumentos técnicos como su estabilidad, escalabilidad, multitarea y un sinfín de propiedades, pero lo que da una buena imagen a un particular o una empresa es su seguridad: casi no hay virus para Linux. En comparación con el sistema de Microsoft, por cada 1000 virus existente para este sistema operativo, hay uno en Linux (e inclusive nos atrevemos a decir que la proporción es aún menor).

Linux nace en y para la investigación universitaria. Un joven finlandés empieza a desarrollarlo y lo pone en la red para su valoración y prueba. Muy pronto, programadores y desarrolladores de todas las partes del mundo, empiezan a adoptarlo y a mejorarlo sustancialmente; pero casi siempre en entornos académicos o muy técnicos. No obstante, la misma filosofía que empleó aquel joven finlandés, se hace uso y costumbre en esta manera de desarrollar software. Los cambios y modificaciones que se van produciendo, se ponen a disposición del público, donde si eres un estudioso del tema puedes acceder al código fuente de los programas e interpretar esa información. Lo único que se respeta es la autoría, pues el uso, la distribución y copia del programa están autorizadas per se.

También con cierta rapidez, Linux empieza a ser mejorado y enfocado hacia usos domésticos y no sólo profesionales. Al día de hoy, sus entornos gráficos y aplicaciones, en su mayoría, nada tienen que envidiar al software de pago y propietario. A la vez que ocurren semejantes acontecimientos, las personas que usan Linux en sus ordenadores, se empiezan a agrupar de manera espontánea hasta llegar a ser uno de los grupos de investigación mayores en número y más activos del ramo en la actualidad. En general, estos grupos de investigación ’linuxera’ se agrupan en proyectos de trabajo y dan a conocer a la comunidad sus resultados. También, por regla general, esto se hace sin que haya dinero de por medio y por buena confraternización en la comunidad. Quizás sea este calor humano y no el interés lucrativo, lo que hace atractivo a Linux para algunas personas.

Este calor humano se ve aumentado con los numerosos foros de ayuda, encuentros virtuales y en persona, así como un gran sistema de documentación en línea como pocos campos de conocimiento hay en internet. Linux es más que un sistema operativo; se trata de una forma inteligente de entender a la informática. Por ejemplo: si el coste de Linux es casi inexistente (o, en cualquier caso, más barato) que otros y, su eficacia ha sido comprobada y archidemostrada, ¿por qué la administración pública se gasta grandes sumas de dinero de los ciudadanos en software de pago? Técnicamente esto supone una mala gestión se mire por donde se mire.

Otro ejemplo: si un ciudadano no puede acceder a las fuentes de información primigenia y saber lo que hacen con sus datos personales e intransferibles de manera telemática, ¿dónde está la innovación tecnológica? ¿Al servicio de quién está?

El principio de Linux es que puedes tener acceso directo a esa información, evaluarla, modificarla e interpretarla. Esta libertad es precisamente lo que le hace seguro: su transparencia. Como tal, tiene un marcado sentido pedagógico y formativo, basado en la manipulación directa y en la experiencia y, alejado de sistemas memorísticos sin saber porqué hacen las cosas. En este sentido, el sistema operativo está dispuesto al revisionismo continuo y a la valoración científica y social de sus usos. No hay un paso en Linux que no sea observado por millares de ojos.

¿Qué conclusiones se pueden sacar? La primera que Linux no supone una dependencia tecnológica ni económica. Ello rompe la brecha de la desigualdad a la que se aboca si, el uso de las tecnologías, se restringe por tales medios. Linux puede ser la revolución informática en los países menos desarrollados. En segundo lugar, la tecnología no depende una corporación privada con ánimo de lucro, sino que está depositada en canales sociales, grupos de investigación y de debate. Es imprescindible que, los poderes públicos velen por esta transparencia informativa y por la transparencia de los medios que manejan dicha información. Por último, el ordenador funciona estupendamente y con un mínimo margen para el error.

Es muy interesante comprobar como algo técnico moviliza recursos humanos para mejorar y favorecer el uso inteligente de la información. A la par, los grupos de personas, participan directamente de la organización y de la toma de decisiones en sus respectivos proyectos. Tampoco, en algunos de ellos, hace falta ser un experto informático. La vertiente social y comunitaria de Linux tiene una potencia cuasi ilimitada.

BIBLIOGRAFÍA

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