Mas de la mitad del profesorado denuncia que las familias no se preocupan por la educación de sus hijos

Jueves 8 de marzo de 2007

El 55.5 por ciento de los profesores en activo asegura que los padres no se preocupan por la educación de sus hijos y eso es lo que más detestan en relación con las familias, mientras que el 40 por ciento critica que los padres desautoricen a los docentes delante de sus hijos. Son algunos de los principales resultados del informe «Las emociones y los valores del profesorado», realizado por la Fundación SM.

Esa falta de implicación de las familias lleva a que los profesores sientan que hoy tienen menos autoridad que en el pasado, «lo que no deriva tanto de las normas legislativas como de la actitud permisiva de la sociedad y los padres, que no frustran al alumno y le dan todo lo que pide, mientras que enseñar exige exigir», valoró hoy Alvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense, autor del estudio. Por el contrario, lo que más valoran los profesores son las buenas relaciones (40 por ciento), la confianza (39 por ciento) y el sentirse valorado por su persona (14 por ciento).

El informe, realizado mediante 2.556 profesores en activo y en formación de colegios concertados y públicos, arroja un panorama de la docencia plagado de «paradojas», según valoró Marchesi. El 93 por ciento de los docentes está «satisfecho» con la profesión elegida, aunque la insatisfacción va creciendo con la edad profesional. Además, más de la mitad asegura estar contento con sus condiciones laborales y un 78 por ciento dice que no dejaría de ser profesor aunque encontrara otro trabajo similar. Ocho de cada diez cree que ahora da mejor clase que en el pasado.

Sin embargo, son muy pocos los que se sienten valorados por la sociedad (6 por ciento) y por la administración educativa (9 por ciento). «Están satisfechos de su acción, pero no de la respuesta que reciben en el aula y en el centro y no confían en la administración educativa», explica el autor.

Así, preguntados por el grado de confianza en las instituciones educativas, sólo el 15 por ciento se siente apoyado por el Ministerio de Educación y sólo el 19 por ciento por la Consejería, con independencia de la Comunidad Autónoma. Otro porcentaje escaso, el 30 por ciento, confía en la Universidad y la institución de referencia parece ser, en definitiva, los Centros de Formación del Profesorado, citados por el 41 por ciento.

El mayor grado de satisfacción se da en profesoras mujeres de Educación Infantil y Primaria y la visión más pesimista corresponde a los profesores varones de Secundaria.

Nostalgia del pasado

El estudio también denota un sentimiento generalizado de añoranza por el pasado. Siete de cada diez docentes opina que la educación ha empeorado algo o mucho en los últimos años -con la LOGSE- y el 58 por ciento volvería a la estructura organizativa de los años 70 y 80, es decir, a la Ley General de Educación.

Respecto al presente, el 78 por ciento de los profesores en formación y el 57 por ciento de los que están en activo consideran positiva la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, aunque Marchesi destacó que la encuesta se hizo hace un año y la materia tiene ahora «una connotación más polémica».

En esa nostalgia por el pasado hay diferencias entre los docentes de Primaria y los de Secundaria. Los primeros añoran tiempos más homogéneos, «en los que no había una situación tan pluricultural y con unas condiciones de enseñanza más tranquilas», dijo el autor. Los segundos, por su parte, «valoran también una estructura más selectiva» en lo educativo que permitiera al alumno elegir a los 14 años.

Cuestión de vocación

Nueve de cada diez profesores cree que la vocación es necesaria para dedicarse a la enseñanza. Sin embargo, sólo la mitad de los estudiantes de Magisterio asegura que quiere ser maestro por vocación, frente a un 40 por ciento que lo será porque le gusta enseñar.

La vocación es aún menor entre los futuros docentes de Secundaria, sólo un 17 por ciento. Sin embargo son más los que responden que quieren ser profesores porque les gusta enseñar (54.7 por ciento). Esto explicaría en parte que sean los profesores de esta etapa los más insatisfechos. «La Secundaria es más difícil, con alumnos más diversificados, una estructura más académica y se enfrentan a más dificultades; además hay menos vocación, entendida como compromiso docente y hay una preparación del profesorado menos orientada a la docencia», concluyó Marchesi.

diariodenavarra.es



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